En vivo
Falcao ingresa oficialmente al Rayo Vallecano
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
Minimizar
1 Aug 2021 - 5:00 a. m.

Se desmantela la economía

En las economías de demanda —es decir de mayor oferta que demanda—, la deficiencia se remedia con las políticas fiscales y monetarias convencionales. En las economías de oferta —las de mayor demanda sobre la producción—, la diferencia se debe superar con la ampliación de la producción. Primera lección de economía.

La economía colombiana se organizó durante varias décadas dentro de un marco de economías de demanda. Se esperaba que los estímulos de mercado por el lado de la oferta y la ampliación de la demanda mantuvieran el sistema en equilibrio. La reducción del ahorro ocasionada por la cuarentena del coronavirus y los desaciertos para enfrentarla la transformaron en una economía de oferta. La producción interna es inferior a la demanda. La actitud pasiva para aumentar la producción da lugar a un ajuste abrupto por la vía de la balanza de pagos, el mercado laboral y el empleo.

Cuando se dictaminó la cuarentena pregunté en esta columna si el Gobierno sabía lo que estaba haciendo. La disposición significaba pasar de la economía de demanda, en que la producción es mayor que la demanda, a otra de oferta en que es menor o igual. Las instituciones y las políticas convencionales se tornan perversas. La diferencia entre la demanda y la producción se reduce abruptamente, como se vio en el último año y medio.

Primero, la producción cayó 7 %, el empleo lo hizo en más del doble y el déficit fiscal llegó a 9 % del PIB. Luego, el Gobierno retiró la reforma tributaria, el ministro de Hacienda renunció y se precipitó la protesta social en contra del deterioro de los ingresos laborales y la distribución del ingreso. Ahora le toca el turno al sector externo, donde las importaciones crecen 55%, el déficit en cuenta corriente aumenta y la devaluación se incrementa, y al agravamiento del empleo, que cae 15 % con respecto a 2019 y la reducción del salario por debajo de la productividad.

La organización económica conformó un estado de demanda mayor que la oferta que no se ha solucionado con el aumento de la oferta. La corrección tiende a realizarse por la vía del desmantelamiento de los componentes centrales de la economía, como la balanza de pagos y el mercado laboral, y lo más grave, mediante la baja de los ingresos laborales y el deterioro de la distribución del ingreso. Al final, se configura un estado de producción y empleo inferior al potencial y, para completar, altamente inequitativo.

La verdad es que las deficiencias de la producción no se corrigen donde se causan, sino en la demanda en forma abrupta. Se conforma el típico modelo de crecimiento inequitativo.

Estamos ante un proceso creciente de debilitamiento de la economía colombiana. Mientras la producción sea menor o igual a la demanda, el deterioro continuará. La forma de detenerlo es con un modelo que eleve el ahorro y sostenga el salario por encima de la productividad mediante drásticas reformas estructurales, que he presentado en forma insistente a la composición del comercio internacional, la concepción monetaria, las transferencias de las rentas sociales y el atraso laboral con respecto a la productividad. El cambio del modelo ya no es una preferencia ideológica del gobierno de turno, sino el dictamen de los hechos. En este contexto, el país quedaría en condiciones de avanzar en una estrategia de crecimiento económico por encima de la tendencia histórica y de mejoría persistente de la distribución del ingreso para reducir el coeficiente de Gini de 0,53 a 0,45 en ocho años, y en otro tanto en los ocho siguientes.

Temas relacionados

Economía colombiana
Comparte: