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Se desploma el dólar

Eduardo Sarmiento

24 de julio de 2023 - 12:18 p. m.

En los últimos seis meses el tipo de cambio bajó de $5.000 a $4.000, y en el último mes se acentuó. En columnas anteriores advertí en forma repetida que la economía se encontraba en un estado irregular. La tasa de ahorro declina y el tipo de cambio se revalúa, lo que conduce al colapso. En consecuencia, recomendaba, en forma insistente, un modelo que bajara la tasa de interés e interviniera el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma directa. Por el contrario, la tasa de interés de intervención del Banco de la República y de los TES se elevó y el tipo de cambio registrado se revaluó. En efecto, la economía experimenta una fuerte contracción del ahorro y la ampliación del déficit en cuenta corriente, que contraen la producción y suben la inflación.

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La solución, que se clamó a viva voz en varias de las columnas, era bajar la tasa de interés y devaluar el tipo de cambio, pero se hizo todo lo contrario. En efecto, la economía tiende al colapso. La manifestación más clara del desbalance está en el déficit en cuenta corriente, que se encuentra en 7 % del PIB, y el déficit fiscal de 5 % del PIB, y en conjunto superan el 10 %, que contraen el ahorro y no es sostenible.

Nada de esto es nuevo. Tanto Chile como Colombia divisaron hace dos años que la región estaba expuesta a una contracción del ahorro y revaluación de la moneda que no eran sostenibles. En el fondo, reconocían que no había más alternativa que un modelo que bajara la tasa de interés, y lo más importante, que devaluara la moneda en forma directa.

En términos comprensibles y simples, la economía colombiana está abocada a una suma de déficit en cuenta corriente y déficit fiscal de más de 10 % del PIB, que de lejos es la mayor de la región y del mundo, y no es sostenible. La economía está expuesta a una contracción de la tasa de ahorro a la mitad de la tendencia histórica que se lleva la producción por delante y la revaluación del tipo de cambio que desborda el déficit en cuenta corriente.

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El propósito central de devaluar la moneda para aumentar el ahorro y reducir el déficit en cuenta corriente no se dio. Los ajustes de mercado previstos por las autoridades económicas no se verificaron en la realidad. La tasa de cambio se revaluó y la tasa de ahorro bajó. La economía se vio abocada a un ajuste que da lugar a efectos contrarios a los previstos y deseables, como es la baja de la tasa de ahorro y la revaluación del tipo de cambio.

En fin, las soluciones de mercado como subir la tasa de interés y sostener el tipo de cambio flexible precipitaron un ajuste dictado más por las concepciones de equilibrio de mercado que por la realidad de desequilibrio y la observación directa de los hechos virtuales, que indicaban que la moneda no se devaluaba sino se revaluaba.

La verdad es que Chile y Colombia procedieron inicialmente a devaluar la moneda para elevar el ahorro externo y compensar la caída del ahorro interno que venía de atrás. Y no lo lograron. En ambos casos la tasa de interés subió, el tipo de cambio se revaluó y el déficit en cuenta corriente se desbordó. Ambas economías quedaron dentro del mandato de la más pura ortodoxia de las altas tasas de interés y tasas de cambio flexibles, que conducen a un estado de difícil retorno.

Los hechos se encargaron de confirmar que los ajustes dictados por el mercado en las economías en desequilibrio solo se pueden realizar con modelos de desequilibrio basados en las condiciones y las observaciones propias de los países, como es bajar la tasa de interés y devaluar el tipo de cambio en forma directa.

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