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La economía opera en desequilibrio. El ahorro es menor que la inversión. La solución se busca con un modelo de equilibrio dictado por el mercado y la ortodoxia que sube la tasa de interés y sostiene la modalidad de cambio flexible.
El modelo conduce a un estado en que el tipo de cambio se revalúa, el déficit en cuenta corriente se sale de cauce y la tasa de ahorro declina. La solución es un modelo que baje la tasa de interés en forma directa y amplíe el crédito a sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción.
El desequilibrio viene de tiempo atrás. El ahorro es inferior a la inversión. El principal balance de la economía clásica de mercado no se cumple. La producción es inferior a la demanda. La anomalía se busca remediar con un modelo de mercado de subir la tasa de interés y sostener la modalidad de cambio flexible; la tasa de ahorro declina y amplía el bache entre la oferta y la demanda. Se agrava el estancamiento, se dispara la inflación y se amplía el déficit en cuenta corriente. La solución es un modelo que baje la tasa de interés, eleve la tasa de ahorro y devalúe el tipo de cambio. La ampliación del ahorro cambiaría el panorama. El crecimiento económico aumentaría y se llevaría consigo la distribución del ingreso. Así, la economía recuperaría la caída de la tasa de ahorro que la descompone en todos los niveles.
Es claro que el modelo dictado por las condiciones de equilibrio de mercado conduce al colapso. La solución es un modelo de desequilibrio que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa. Se requiere una formulación de desequilibrio que baje la tasa de interés en forma gradual y devalúe la moneda en forma directa.
La mejor solución se consigue con un modelo dictado por la observación de los hechos factuales, como que la moneda se revalúa, la tasa de ahorro declina y la tasa de interés sube. Lo que se requiere es un modelo que baje la tasa de interés, devalúe el tipo de cambio y suba la tasa de ahorro.
La economía colombiana lleva más de 10 años dentro de un estado de ahorro faltante que no puede ser controlado por un modelo de equilibrio de mercado. Primero, se disparó la inflación, luego se revaluó el tipo de cambio y el déficit en cuenta corriente se salió de cauce, y ahora se entró en un estado de estancamiento creciente de la producción y el empleo.
En la actualidad la reducción del ahorro tiene efectos demoledores. La inversión cae 10 %; las exportaciones, 36 %; las importaciones, 22 %, y el empleo deja de crecer. La producción avanza muy por debajo de la demanda. En los tres casos el resultado viene de atrás, más concretamente por el falso diagnóstico de declive de la economía. El mercado es ineficiente y ahora lo es la distribución del ingreso.
El falso diagnóstico condujo a un modelo de mercado que busca la solución subiendo la tasa de interés, revaluando la moneda y reduciendo la tasa de ahorro. La producción crece por debajo de la demanda.
La mejor solución se consigue con un modelo dictado por la observación de los hechos factuales, como que la moneda se revalúa, la tasa de ahorro declina y la tasa de interés del Banco de la República y de los TES sube. Lo que se requiere es un modelo que baje la tasa de interés, devalúe el tipo de cambio y suba la tasa de ahorro. Así de simple.
De tiempo atrás se tiene una economía en desequilibrio, el ahorro es inferior a la inversión. El principal balance de la economía de mercado no se cumple. La solución es un modelo que baje la tasa de interés, eleve la tasa de ahorro y devalúe el tipo de cambio. El panorama cambiaría en forma apreciable. El crecimiento económico mejoraría y se llevaría consigo la distribución del ingreso.
