En la última columna reiteré que se tiene una economía de oferta y se pretende regular con el instrumental keynesiano de demanda. Lo que se tiene es un modelo que baja el ahorro. La solución es un modelo de economía positiva basado en la observación de los hechos factuales, como es intervenir en el mercado financiero o cambiario para devaluar la moneda en forma drástica, elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. Es lo que hicieron los Tigres Asiáticos durante 40 años; devaluar la moneda y elevar el ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.
En fin, se confirma que las soluciones que bajan el ahorro, suben la tasa de interés y revalúan la moneda son ineficientes, inequitativas e insostenibles.
En las concepciones clásicas se considera que el ahorro y la inversión tienden a igualarse por conducto del mercado. No es cierto. El ahorro tiende a ser inferior que la inversión y solo puede igualarse por la intervención estatal, como serían las políticas cambiaria y fiscal. El mercado conduce a un estado de ahorro menor que la inversión. La igualdad solo se puede conseguir mediante la intervención del Estado.
No se puede tener un sistema en que el Banco de la República sube la tasa de interés de referencia para que no salgan los inversionistas en moneda extranjera y precipita la revaluación de la moneda, mientras el ministerio de Hacienda revalúa la moneda por la ampliación del déficit fiscal y en cuenta corriente.
Lo que se requería era una conciliación entre el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda para devaluar la moneda en forma drástica, elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. Como no se hizo, el tipo de cambio se revalúo, la tasa de ahorro descendió, y el déficit fiscal y en cuenta corriente se amplió.
El mercado conduce a un estado de ahorro menor que la inversión. La igualdad solo puede alcanzarse mediante la intervención del Estado en la política comercial y fiscal.
La igualdad entre la oferta y la demanda (entre el ahorro y la inversión) no se logra por conducto del mercado. La igualdad solo es posible con la intervención del Estado en la política fiscal y comercial. El mercado conduce a un estado de ahorro menor que la inversión. La igualdad está condicionada a la presencia estatal en la política comercial y fiscal.
La solución, como lo señalé repetidamente, no es subir la tasa de interés de referencia y revaluar la moneda, sino devaluar la moneda en forma drástica para elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.