El sistema económico basado en las directrices de mercado enfrenta severas dificultades. En términos macroeconómicos, la producción es menor que la demanda, las importaciones mayores que las exportaciones y la tasa de cambio se revalúa. La producción y los precios evolucionan en dirección contraria.
El sistema actual no es sostenible. En suma, conduce a un estado de caída del crecimiento económico y deterioro de la distribución del ingreso. La sobrevivencia del sistema está condicionada al cambio del modelo económico que propicia el alza de la tasa de interés e impide la intervención en el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma directa.
La solución y articulación del sistema solo se puede lograr con una amplia participación del Estado con un modelo que se aparte de las concepciones de libre mercado, como el tipo de cambio flexible, las altas tasas de interés del Banco de la República y los TES y la represión monetaria.
Mientras persistan las altas tasas de interés y la modalidad de cambio flexible, la economía estará expuesta a una reducción de la tasa de ahorro y revaluación del tipo de cambio que la dejan a la deriva.
La economía opera en un estado ocasionado por la caída persistente de la tasa de ahorro y la producción que ha dado lugar a condiciones de desabastecimiento que se manifiestan en el disparo de los precios, la ampliación del déficit en cuenta corriente y la revaluación de la moneda.
Lamentablemente, la solución se ha basado en un alza de la tasa de interés y la revaluación de la moneda. La evidencia de más de dos años en Colombia e incluso en América Latina y la economía mundial muestra que esta política montada en la concepción monetarista no ha dado los resultados previstos. Las predicciones de reactivación de la producción, moderación de la inflación y reducción del déficit en cuenta corriente no se han cumplido.
El cambio de piloto en el Ministerio de Hacienda suministra un buen paréntesis para evaluar los resultados del modelo de la alta tasa de interés, revaluación de la moneda y represión monetaria.
La economía está montada en un modelo de alta tasa de interés, represión monetaria y revaluación de la moneda que no conduce a la mayor eficiencia ni a la mejor distribución del ingreso.
Es especialmente preocupante el acelerado decaimiento de la tasa de ahorro en los últimos diez años. De hecho, constituye el principal obstáculo contra la eficiencia y la equidad. Si el país no revierte la tendencia, no logrará detener la inflación, reducir el déficit en cuenta corriente y devaluar la moneda, recuperar el crecimiento económico, y lo más grave, revertir de deterioro ascendente de la distribución del ingreso.
La economía está expuesta al colapso del modelo económico basado en el alza de la tasa de interés y la revaluación del tipo de cambio. La economía tiende a un estado de reducción del ahorro que la deja a la deriva. No es necesario entrar en detalles para advertir que las presiones de gastos generados por la reforma tributaria y los programas sociales comprometen seriamente la sostenibilidad económica. El déficit en cuenta corriente superaría el 10 % del PIB y el ahorro nacional disminuiría drásticamente.
Como lo señalé repetidamente, el modelo de alta tasa de interés del Banco de la República y los TES y la revaluación de la moneda hicieron metástasis. No hay más opción que bajar la tasa de interés e intervenir el tipo de cambio para devaluar la moneda en forma directa.