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Soluciones al estancamiento

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Eduardo Sarmiento
05 de diciembre de 2022 - 05:00 a. m.
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En oportunidades anteriores señalé que la recuperación en 2021 fue un rebote que no corrigió la caída de la tasa de ahorro que venía de la pandemia y de antes, y no se ha hecho mayor cosa para remediarlo. Lo cierto es que la economía quedó expuesta a una nueva caída de la actividad productiva que amenaza con estancamiento.

No se ha avanzado en un modelo que eleve el ahorro y reduzca la diferencia entre la producción y la demanda que genera el disparo de la inflación y el precio del dólar. La elevación de la tasa de interés impide la expansión del crédito que impulse la construcción, la agricultura y la industria. Por su parte, la tasa de cambio propicia un cuantioso déficit de cuenta corriente en la medida que persistan las expectativas de devaluación.

Lo cierto es que la economía adolece de una reducción de la tasa de ahorro que no puede contrarrestarse con las políticas convencionales de mercado, como la tasa de interés y la modalidad de cambio flexible. Nada nuevo. Una vez las economías caen en los estados de oferta se presenta una caída del ahorro que no es contrarrestada por las políticas convencionales de demanda.

Al principio de 2022 el Banco de la República presentó proyecciones en que el producto nacional crecería 7,5 % el presente año y 0,5 % el próximo. No se explica, sin embargo, cómo se realiza el ajuste. Los fenómenos económicos son estructurales y, como consecuencia, están expuestos a ajustes graduales.

La información del DANE indica que ya no se está hablando de proyecciones y adivinanzas, sino de hechos factuales. En lo corrido del año, en los nueve primeros meses, el crecimiento del producto nacional decayó con relación al año anterior y en septiembre se acentuó. La explicación no es otra que la baja de la tasa de ahorro que en los últimos dos años disminuyó a la mitad con relación a la tendencia histórica por diversas razones.

A la luz de esta evidencia, la economía está expuesta a un exceso de demanda sobre la oferta que impide su funcionamiento regular. La inflación aumenta, el tipo de cambio se devalúa y la producción tiende al estancamiento.

La situación actual la sufrió el país en el pasado y la superó con dificultad. En 1977 experimentó la mayor inflación nacional y mundial, y se enfrentó con políticas de intervención cambiaria y de crédito dirigido hacia la agricultura.

En fin, la economía se encuentra en un estado de desequilibrio, oferta menor que la demanda, y pretende enfrentarse con el modelo de altas tasas de interés del Banco de la República y con la modalidad de cambio flexible. La economía queda en estado de oferta de dinero inferior a la demanda, crecimiento decadente del crédito en los sectores líderes y cuantiosos déficits fiscal y en cuenta corriente. En términos concretos, la solución es un modelo que eleve el ahorro mediante reformas monetarias y comerciales.

La situación actual del país es un estado de oferta menor que la demanda causado por la contracción de la oferta. El antídoto no es ajustar los precios por encima del índice de inflación. La solución es aumentar el ahorro mediante reformas monetarias y comerciales. Hay que bajar la tasa de interés de intermediación del Banco de la República y de los TES, revaluar la moneda y subir en forma selectiva los aranceles.

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