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Tasa de interés y revaluación

Eduardo Sarmiento

11 de junio de 2023 - 12:01 a. m.

La economía colombiana, como lo expresé repetidamente durante más de dos años, viene de tiempo atrás con una reducción de la tasa de ahorro, y no se ha hecho mayor cosa para evitarlo. La solución de mercado, como el alza de la tasa de interés de referencia del Banco de la República, y especialmente el sostenimiento de la modalidad de cambio flexible, ocasionaron la reducción de la tasa de ahorro y la revaluación de la moneda y la consecuente ampliación del déficit en cuenta corriente.

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La contracción del ahorro y de la balanza de pagos acentúan la diferencia entre la demanda y la oferta, que tiene como contraparte la reducción de la tasa de ahorro. El desbalance del ahorro se amplía a todos los niveles y amenaza con una severa contracción, en particular por conducto de la balanza de pagos, la inversión y los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción.

En fin, estamos ante una severa contracción de la oferta de la economía que agrava el desempeño de la producción, la inflación, la revaluación de la moneda y la ampliación del déficit en cuenta corriente.

El Gobierno está montado en un modelo económico de alza de la tasa de interés, revaluación de la moneda y aumento del déficit en cuenta corriente que da resultados distintos a los previstos. Lo grave es que Ocampo y ahora Bonilla no hicieron mayor cosa para evitarlo.

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Lo cierto es que la economía ha quedado abocada a una revaluación de la moneda, un aumento el déficit en cuenta corriente y una reducción de la tasa de ahorro, que amplían la diferencia entre la demanda y la oferta, que no es sostenible. Los índices de actividad se deterioran en forma generalizada. En las cifras de marzo, las exportaciones descendieron 10 % (frente a la reducción de 32 % en abril) y las importaciones 17 %. En el mimo mes el crecimiento resultó en la producción industrial -0,8 %, la construcción -4,6 % y los servicios 1,8 %.

Durante dos años señalé en forma repetida que la economía experimentaba una reducción de la tasa de ahorro por diversos factores que vienen de tiempo atrás. Señalé que ese estado constituía un serio obstáculo para el funcionamiento de la economía, especialmente para los programas sociales de salud, pensiones, reforma agraria y reforma laboral.

Por exclusión de materia, no había más alternativa que la intervención en el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma masiva y bajar gradualmente la tasa de interés.

La economía experimenta, por diversas razones, el declive de la tasa de ahorro, que solo se puede evitar con un modelo económico que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa. En su lugar, el Gobierno y el Banco de la República dejaron que la solución proviniera del mercado mediante la elevación de la tasa de interés y el sostenimiento de la modalidad de cambio flexible.

En términos simples, la economía experimenta una caída de la tasa de ahorro y se enfrenta con medidas de libre mercado, como la elevación de la tasa de interés y el sostenimiento de la tasa de cambio flexible, que la agravan. La economía está abocada a la revaluación de la moneda, que la conduce al colapso.

En cierta forma el Gobierno cayó en el desequilibrio avizorado por Nash en 1956. En economías en desequilibrio, las soluciones de mercado llevan al garete. La mejor solución es la regulación estatal.

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El Gobierno incurre en el error de remediar un estado de desequilibrio, oferta menor que la demanda, con un modelo basado en el fundamentalismo de mercado de alza de la tasa de interés y la modalidad de cambio flexible. Lo que se requiere es un modelo basado en las condiciones propias de la economía, como bajar la tasa de interés, y especialmente, devaluar la moneda en forma directa.

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