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8 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Transición del manejo económico

El sistema económico se organizó a la luz de la concepción de equilibrio en el cual las fuerzas convergentes del mercado conducen a un estado en que las ofertas y demandas se igualan en todos los mercados, y da lugar a condiciones que no se cumplen en la realidad. En términos agregados, la suma de ofertas es menor que la suma de demandas. Se configura la economía de oferta. La inflación aumenta en forma creciente, el tipo de cambio se revalúa, los capitales salen, la tasa de ahorro disminuye y la producción se contrae. Se entra en un estado en que la reducción de la tasa de ahorro contrae el crecimiento y este a su vez reduce la tasa de ahorro. El sistema se torna inestable. La tasa de ahorro desciende en forma drástica y conduce a un estado de estancamiento, inflación y devaluación.

La información histórica muestra que las economías dentro de las directrices de mercado funcionan mal. El libre mercado no conduce al máximo crecimiento, no mejora la distribución del ingreso y no concilia los dos propósitos. Se requiere la presencia del Estado para mantener la igualdad entre la oferta y la demanda agregada. En condiciones de demanda menor que la oferta se deben aplicar políticas fiscales expansivas. En condiciones de producción menor que la demanda se deben aplicar políticas monetarias selectivas, comerciales y sectoriales.

En los modelos de libre mercado la tasa de ahorro declina. La producción crece por debajo de la demanda. La economía queda a la deriva. El modelo económico de libre mercado colapsa.

El Gobierno y los organismos internacionales se equivocaron en la práctica macroeconómica y sus proyecciones. Se configuraron cuantiosos déficits fiscales financiados con emisión y déficit en cuenta corriente que impiden el buen funcionamiento de la economía. Las dos falencias acentuaron la reducción de la tasa de ahorro que hundió la economía en un estado de economía de oferta. El aumento de la producción es inferior a la demanda.

En Colombia el déficit fiscal asciende a 7 % del PIB, el déficit en cuenta corriente a 5,5 % del PIB y en su conjunto reducen la tasa de ahorro a la mitad de la tendencia histórica. En consecuencia, la producción crece 10 % por debajo de la demanda y sume la economía en estado de oferta.

La administración saliente ha creado la ficción de que la reducción de la tasa de ahorro se puede corregir en el gobierno entrante con medidas cosméticas. Para tal efecto, el ministro de Hacienda Restrepo presentó proyecciones con déficits fiscales y comerciales que no se cumplirán porque no incluyen las promesas de la campaña del nuevo gobierno.

La solución es un modelo que eleve la tasa de ahorro y sostenga el salario por encima de la productividad. En la práctica se consigue con la reorientación de la concepción monetaria que convierta el exceso de demanda de dinero en exceso de oferta; en términos más simples, que aumente la oferta de dinero y el crédito por encima del producto nacional, y la limitación de las importaciones, en especial las de más complejidad, demanda y productividad, y reduzca el déficit en cuenta corriente. La diferencia entre la producción y la demanda se acortaría, el salario subiría y se igualaría con la productividad. El sistema se normalizaría. El producto nacional crecería por encima de la tendencia histórica y la distribución del ingreso mejoraría rápidamente.

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