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22 Sep 2022 - 5:30 a. m.

¿Dónde están los asesores?

Hace unos días me encontré con un querido amigo quien me dijo diplomáticamente que notaba en mis columnas frecuentes críticas al presidente Petro. Esto me llevó a preguntarme qué es más útil para los gobernantes. Escuchar las críticas constructivas y respetuosas de la ciudadanía, incluso de quienes deseamos que al presidente le vaya bien, o las adulaciones de algunos asesores que piensan que es mejor mantenerlos en una burbuja para hacerles creer que todo va bien, como una forma de “protegerlos” e incluso de protegerse. Es evidente que un presidente no les puede hacer seguimiento a las hojas de vida de todos los candidatos que le presentan sus copartidarios, amigos o aliados políticos. Esto último, por lo demás, ha sucedido en el pasado y no es el problema de fondo, siempre y cuando no genere desconfianza y contradiga las promesas de cambio en la forma de gobernar. Como se dice coloquialmente, nadie quiere gobernar con el enemigo. Las dificultades surgen cuando no se aplican los filtros necesarios o, algo más preocupante, se ignoran alertas e información sustentada, provenientes de diferentes sectores, incluso afines al Gobierno, y se privilegian los apoyos políticos, independientemente de donde vengan.

Muchos de los ministros y funcionarios del Gobierno del presidente Petro reúnen todos los requisitos profesionales, la experticia, trayectoria y probidad necesarios para ocupar esos cargos. Sin embargo, varios nombramientos han sido cuestionados: algunos por falta de experiencia y conocimientos del sector a su cargo y otros por actuaciones cuestionables en puestos ocupados en el pasado. En relación con los primeros, se ha argumentado que es la primera vez que la izquierda llega al poder y que no tienen experiencia en los asuntos públicos. Argumento bastante débil, no solo porque hay gente muy preparada en la izquierda sino también personas afines al proyecto político del presidente provenientes de otros sectores. Además, este argumento puede irse en contra del propio Gobierno como un bumerán y ser utilizado por sus opositores para atacarlo.

En otros casos, los nominados han sido señalados por cuestionamientos políticos e incluso por presuntas irregularidades en sus gestiones previas. El primero fue el ministro de Transporte, señalado de incurrir en comprobados plagios y sin experiencia previa en los asuntos de su cartera. De otra parte, es lamentable que tres mujeres —las directoras del ICBF y de Prosperidad Social y la candidata a dirigir la Aeronáutica Civil— sean nombradas a pesar de las denuncias o falencias. Hay muchas mujeres que tienen las calidades y condiciones para desempeñar estos cargos. También son preocupantes expresiones del director general de la Policía Nacional que desconocen derechos fundamentales de mujeres y población LGBTIQ+, cuando una de las funciones de la Policía es garantizar la dignidad y los derechos de las y los ciudadanos. Es de celebrar que el presidente Petro esté procurando tener una administración y un gabinete paritarios. Pero es importante que todas las personas que lleguen a estos cargos tengan experiencia, credibilidad y legitimidad, y que al nombrarlos —en particular a las mujeres— lleguen agendas feministas y de equidad de género, para que no sea la conveniencia política la que determine las decisiones. ¿Dónde están los asesores?

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