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Por ella aprendí que los seres humanos nos quejamos de todo y somos especialistas en vernos el ombligo 24 horas. Una persona que nunca fumó, padecía un enfisema pulmonar terminal y luchaba a diario por respirar.
Ancianita sabia, cada vez que hablaba dejaba una estela de conocimiento. Nuestras charlas siempre eran muy divertidas.
La llamaba desde Holanda al sitio donde ella vivía cerca al mar.
-Bueno ¿Cómo estás?
-Viva.
Y se moría de la risa con su respuesta. Pero en el fondo era una enseñanza. Agradecer el don de vivir. Era la energía de quien estaba consciente del milagro diario.
Me enseñó que vivir era vivir, que las preocupaciones serían parte de la vida, que la fórmula de la felicidad no existe, que los bienes materiales se pueden romper todos los días, pero la actitud no.
Un día supe que algunos de sus nietos muy pequeños, cuando la visitaban, se tomaban el apartamento por asalto, como un sitio donde lo único que aplicaba era prohibido prohibir y le comenté que sería bueno que los controlara.
- Mira, oye bien –era muy directa-. Yo no estoy para educar a nadie. Además quienes deben educar a mis nietos son sus papás y no yo –respuestas como balas.
Adoraba darle de comer pan a las gaviotas cuando salía a caminar por la playa. Un día me dijo, cuando pasé a visitarla.
- Quiero que me tomes una foto con las gaviotas.
Llevé la cámara y el video . Luego le mostré las tomas. La verdad parecía una viejita chuchumeca con gaviotas a los lados
Cuando vio el video me dijo:
-Enrique, en tu vida me vuelvas a tomar un video y menos con gaviotas.
Era real. No se engañaba, quizás muy dura consigo misma.
En la política era seguidora de Clinton. Le parecía un tipo muy inteligente y apuesto. Siempre añadía: “La vida privada es de cada cual y tenemos que respetarla.”
Decía: “Tomar la vida como si la mereciéramos es un error. Agradecer desde que te levantas hasta que te acuestas, aun los mínimos detalles, es una forma de entender que estas vivo.”
Con la religión tenía una posición muy clara. Me contó que cuando unos de sus hijos pequeños, un domingo a las 7 de la noche se le acercó para confesarle que no había ido a misa sino que se había enredado en un partido de futbol con sus compañeros de la cuadra, que según el cura del colegio era un pecado mortal y si se moría iría derecho al infierno. Le respondió:
- Ven para acá. Tú no te vas a ir a ningún infierno y como mamá yo te perdono. Pero cuando te digo que vayas a misa me debes obedecer, ¿está claro?
Otro ser, una tía, llena de sabiduría y cariño y de manos milagrosas a quien mi mamá me encomendó en caso de que se muriera cuando yo naciera. Ni mi mamá se murió, ni mi tía se metió en el camello enorme de educarme.
Cada vez que le llevaba rosas sembraba algunos tallos y, por razones que contradicen toda ciencia de la floricultura, nacían nuevas plantas. Lo vi con mis propios ojos.
Gente que se vuelve eterna, energías amables de otros mundos más allá de nuestra comprensión.
Hice un YouTube con el que quiero honrar una idea y muchos sentimientos, nada más.
https://www.youtube.com/watch?v=kwdMmVoMMoA
Bipi y Chila, gracias por todas sus enseñanzas.
Que tengan un domingo amable de Día de la Madre.
Enrique Aparicio Smith – Holanda, mayo 2015
