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Juro que tendré más fe

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Esteban Carlos Mejía
31 de diciembre de 2010 - 05:03 a. m.
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LAS AUTO PROMESAS DE AÑO NUE- vo parecen un hobby adolescente. Y la adolescencia es una edad holística, todo con todo, política y literatura, eros y tanatos, leer y escribir.

El año pasado, por ejemplo, prometí tres cosas: “pensar rápido, moverme despacio y votar bien”. Vainas jodidas. No sé si pensé rápido: me esforcé, eso sí, en fantasear velozmente. Me encantó, lo mismo que moverme despacio. Votar bien, sin embargo, fue agridulce. Para Senado, voté por Jorge Enrique Robledo, la mejor elección del 2010. Para presidente, dado que Carlos Gaviria Díaz no estaba en el abanico, voté dizque por el candidato de la izquierda, que resultó un lambón de la derecha, pobre Petro. Dos promesas y media: no estuvo mal para un año tan ominoso como el que acaba de pasar. Por eso al veinte once lo recibo con una lista heterogénea, a ver si soy capaz.

Empezaré por hacerle caso a Héctor Abad Faciolince y leeré más a Joseph Roth (La marcha de Radetzky y Job, en principio).

No leeré a los sacristanes del uribismo (Fernando Londoño, Uribito y José Obdulio). Que otros se intoxiquen con su falsa ecuanimidad y su patrioterismo de pacotilla.

En cambio, releeré páginas y páginas de David Foster Wallace, Severo Sarduy, Octavio Paz, Boris Vian, Rubem Fonseca, Marcel Proust, Alejo Carpentier, Norberto Bobbio, Jacques Barzun y Vargas Llosa. No releeré a Mijail Sholojov ni a Tomás Carrasquilla: ça suffit.

Leeré Vanity Fair, de William M. Thackeray, y The Posthumous Papers of the Pickwick Club, de Charles Dickens.

Volveré a gozarme Lolita (“Luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-Li-ta: Lo.Li.Ta.”), de Nabokov.

Me asombraré (¡cómo no!) con la fina erudición de Ricardo Bada y haré fuerza para que vuelva a Medellín, aunque sea a la Fiesta del Libro.

Le pondré atención a las agudas recomendaciones cinematográficas de Ricardo Silva.

Haré lo que esté a mi alcance por terminar y publicar mi novela Esos besos que te doy, prolongación de la existencia de I love you putamente, que, según reportes, ha mejorado la vida afectiva de sus lectores.

Suplicaré a los dioses más condescendientes para que le ayuden a Roberto Rubiano Vargas a acabar su novela sobre Gálvez, ese atormentado personaje de ficción al que, mala suerte y peor destino, le toca vivir el 9 de abril en Bogotá. Rogaré además para que Lucía Victoria Torres, María Cristina Restrepo, Patricia Lara y Piedad Bonett, cada una a su manera, sigan escribiendo con tan buena ventura como hasta ahora.

Dudaré de Barack Obama. Nobel o novel, demócrata o liberal, negro o mulato, tiene un único empeño: preservar los intereses de la República Imperial.

Leeré Vanity Fair, de William M. Thackeray, y The Posthumous Papers of the Pickwick Club, de Charles Dickens.

Volveré a gozarme Lolita (“Luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-Li-ta: Lo.Li.Ta.”), de Nabokov.

Me asombraré (¡cómo no!) con la fina erudición de Ricardo Bada y haré fuerza para que vuelva a Medellín, aunque sea a la Fiesta del Libro.

Le pondré atención a las agudas recomendaciones cinematográficas de Ricardo Silva.

Haré lo que esté a mi alcance por terminar y publicar mi novela Esos besos que te doy, prolongación de la existencia de I love you putamente, que, según reportes, ha mejorado la vida afectiva de sus lectores.

Suplicaré a los dioses más condescendientes para que le ayuden a Roberto Rubiano Vargas a acabar su novela sobre Gálvez, ese atormentado personaje de ficción al que, mala suerte y peor destino, le toca vivir el 9 de abril en Bogotá. Rogaré además para que Lucía Victoria Torres, María Cristina Restrepo, Patricia Lara y Piedad Bonett, cada una a su manera, sigan escribiendo con tan buena ventura como hasta ahora.

Dudaré de Barack Obama. Nobel o novel, demócrata o liberal, negro o mulato, tiene un único empeño: preservar los intereses de la República Imperial.

Por contraste, añoraré el socialismo democrático y sostenible de Lula y su Partido de los Trabajadores.

Trataré de votar bien en las elecciones de octubre. A favor de la justicia social y el bienes

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