HABLEMOS CLARO. ROBLEDO SOSTIEne que Santos es el continuismo de Uribe.
Ha habido cambios en latonería y pintura, es verdad. Del estilo belicoso, montañero y revanchista de Uribe pasamos al talante picarón, burgués y más o menos contemporizador de Santos. Pero el motor sigue igual: continuar con el neoliberalismo y concretar los TLC, en detrimento de la producción nacional, la soberanía económica, el trabajo y la democracia. Neoliberalismo a la lata. O sea, ricos más ricos, pobres más pobres.
¿No? El punto 63 del plan de Santos dice: “Fomentaremos cultivos de pancoger, de tal manera que el desarrollo de grandes explotaciones agropecuarias sea acompañado de tierra para alimentar la población circundante”. Y el 69: “Permitiremos a los agricultores y campesinos definir las extensiones necesarias para sus cultivos, sin la limitación burocrática de la llamada Unidad Agrícola Familiar (UAF)”. La UAF, por cierto, es la unidad de área que prohíbe que el Estado titule sus tierras más allá de lo que necesite una familia campesina.
¿O sea? Desarrollo de grandes explotaciones agropecuarias sin límites burocráticos. ¿Por qué? Porque “el uso eficiente de la tierra requiere condiciones que faciliten la movilidad de los derechos de propiedad, de modo que la tierra pueda utilizarse en actividades más productivas y por usuarios más eficientes”. No lo digo yo, Dios me libre. Lo dice el Banco Mundial, en Colombia 2006-2010: Una ventana de oportunidad. Y añade la benemérita institución: “Hay pocas posibilidades para acceso de tierra a través del mercado, lo que obstaculiza su movilidad como factor de producción”. ¿Y para qué? “La firma del TLC con los Estados Unidos hace urgente concentrar la atención de las políticas públicas en la economía rural, pues las condiciones de competitividad cambiarán en forma drástica”.
¿Se acuerdan de Carimagua? Uribito quiso entregarle las 17 mil hectáreas de la finca, destinada inicialmente a campesinos desplazados, a un solo magnate. Y, además, con un alquiler ridículo. Uribe se lamentó de que la UAF le prohibiera montar fincas de “40, 45 mil hectáreas” y propuso que las tierras se entregaran en concesión para agrocombustibles. ¿No es Carimagua el precedente de la idea de desarrollar grandes explotaciones agropecuarias sin restricciones de escritorio? ¿Sí ven? Santos I = Uribe III.
¿Y los partidos? La manguala va: todo por la plutocracia. El Partido Biche no es santista ni antisantista. ¿El Polo? Solitario en la oposición aunque por dentro está el zurriburri.
Rabito de paja: “El 1’200.000 kilómetros cuadrados de nuestro territorio se descompone así: 7.000 kilómetros cuadrados de nieves perpetuas; 30.000 kilómetros cuadrados de páramos inhabitados; 100.000 kilómetros cuadrados de tierras frías, cultivables, densamente habitadas; 170.000 kilómetros cuadrados de tierras templadas y 900.000 kilómetros cuadrados de tierras tórridas y llanas, selvas o llanuras herbáceas, de las cuales hay 200.000 kilómetros cuadrados anegadizos periódicamente en tiempos de lluvia y 50.000 kilómetros cuadrados de esteros, aguasales, charcas, ciénagas y pantanos. (...) El balance es desolador: en nuestro territorio las regiones propicias al desarrollo del zancudo son 80.000 kilómetros cuadrados más extensas que las favorables al cultivo del café”. Laureano Gómez, 1928.
Rabillo de paja: Vargas Llosa: ¡novelista canónico!