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A Uribe no va a pasarle nada

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Federico Gómez Lara
09 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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El fiscal Gabriel Jaimes anunció lo que ya toda Colombia sabía: que a Álvaro Uribe, independientemente de que sea o no culpable, la justicia jamás le tocará un pelo.

Si bien falta la decisión de la juez, cualquiera que esta sea, será objeto de un mar de apelaciones, y el galimatías jurídico que está por venir se tomará décadas, no años. Pero, a pesar de las incontables instancias que quedan en el proceso, la realidad es que Uribe se salió con la suya y que la cosa se quedó de este tamaño.

No voy a entrar en el debate de si el expresidente fue, en efecto, determinador de los delitos de soborno a testigos y fraude procesal. Aunque dentro del expediente hay elementos que permitirían afirmarlo, esa labor no les corresponde a los medios, sino a la justicia. Sobra decir que Álvaro Uribe, como todo colombiano, se presume inocente hasta que se le demuestre lo contrario. Dicho esto, sí resulta difícil entender que dos de los máximos estamentos de la rama, la Corte Suprema y la Fiscalía, hayan llegado a conclusiones diametralmente opuestas sobre los mismos hechos.

Uribe, a pesar de que había prometido que no renunciaría al Senado para eludir la competencia de la Corte Suprema, se tragó sus palabras y abandonó su curul, sin el menor asomo de vergüenza, con el fin de que su caso quedara en manos de la Fiscalía. Por esa movida, pasó de estar contra las cuerdas, privado de la libertad y llamado a indagatoria, a estar libre, con una petición de preclusión del ente acusador y en proceso de escoger al próximo presidente en los cónclaves de su finca.

Con semejante cambio de situación, el caso del expresidente terminó materializando de manera contundente las falencias de nuestro sistema de justicia. Este proceso nos demostró, como si no lo supiésemos ya, que el aparato judicial se diseñó para hacer imposible que las responsabilidades penales les toquen la puerta a quienes ostentan el poder.

En la opinión pública, inevitablemente, quedará la sensación de que el resultado de un proceso no depende del acervo probatorio, sino de la amistad o enemistad que el juez le tenga al procesado. Y no solo eso. Quedará también el precedente de que los poderosos, cuando no comparten las decisiones del juez que los juzga, simplemente hacen una jugadita y lo cambian por uno que sí les funcione. Habrá que ver cuáles son los argumentos con los que el fiscal Jaimes pide que se cierre un caso que, para la Corte Suprema, era lo suficientemente sólido como para dictar una medida de aseguramiento.

Será también todo un reto jurídico para el fiscal explicar por qué, para la propia Fiscalía, las mismas pruebas que son válidas para detener a Diego Cadena son chimbas para determinar la presunta participación de Uribe en los delitos que le endilgan a su tristemente célebre abogado. El que la justicia haya llegado a dos conclusiones tan distintas sobre lo mismo solo deja dos escenarios: o la Corte pecó por exceso o la Fiscalía está pecando por omisión. Al ver las pruebas, uno tiende a pensar que está pasando lo segundo.

Entretanto, de apelación en apelación, con la esperanza de vida de hoy, cuando la justicia llegue a una decisión final sobre Álvaro Uribe, él ya no será parte de este mundo.

@federicogomezla

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Amadeo(14786)10 de marzo de 2021 - 02:27 a. m.
La condena del exmagistrado Francisco José Ricaurte, quien fue no solo presidente de la CSJ sino tambien del Consejo Nacional de la Judicatura, corporaciones en las que no solo tuvo un gran poder burocrático sino que con otros 4 ó 5 colegas conformó el llamado Cartel de la Toga. Algo similar parece haber ocurrido en la sala de instrucción que pretendió acusar y juzgar a Uribe.
Jose(05005)10 de marzo de 2021 - 02:06 a. m.
FEDERICO: te envío esta perla de uno de los juristas más importantes... de la corrupción: ¿Quién es Francisco Ricaurte, el exmagistrado condenado hoy por el cartel de la toga? El exmagistrado cartagenero Francisco Ricaurte viene de familia política y tuvo un hermano, a quien le decían Naruto, que fue condenado por narcotráfico. Pasó por la presidencia de la Corte Suprema
Jose(05005)10 de marzo de 2021 - 01:49 a. m.
Definitivamente está probada la politización de la justicia. Independiente que Alvaro Uribe sea culpable o no, hubo clarìsimas violaciones a su proceso. Lo han dicho,incluso grandes juristas internacionales. El proceso sigue. Muchos de los que defienden el progresismo están felices con la absolución de Lula. Ahí hay justicia, pero aquí no. La doble moral
Alberto(3788)09 de marzo de 2021 - 10:14 p. m.
Desoladoramente cierto.
María(60274)09 de marzo de 2021 - 06:58 p. m.
Claro, qué le va a pasar, si es el psicópata que utilizan los banqueros y empresarios para robarnos y matarnos, lo necesitan, no es porque sea inteligente, sino porque no tiene escrúpulos y los pendejos le comen cuento, si no fuera por los banqueros y empresarios vividores y explotadores Uribe estaría en la cárcel o muerto.
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