Publicidad

Con el rabo entre las patas

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Federico Gómez Lara
26 de enero de 2021 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La implementación del Acuerdo de Paz es ahora la prioridad de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Así lo han dejado claro los emisarios del presidente Joe Biden. Esta nueva realidad diplomática, además de ser esperanzadora, plantea un panorama interesante de observar: Iván Duque, un hombre que llegó al poder con la promesa de desbaratar la estructura del acuerdo de La Habana, en adelante tendrá que presentarse ante la Casa Blanca como su máximo defensor.

Solo cosas buenas pasarían si el presidente de Colombia decidiera dar un giro y matricularse en esa causa para hacerse al favor de su homólogo norteamericano. De golpe, el único reclamo le llegaría desde el ala radical del Centro Democrático. Pero qué más da. Ya va siendo hora de que el jefe de Estado empiece a divorciarse de ese sector político, cada vez más alejado de la razón, de los hechos y de la lógica. La Casa de Nariño está obligada a cambiar su estrategia. La política internacional, por lo menos en lo que tiene que ver con Estados Unidos, no puede seguir en manos de aquellos que afirman que los problemas de Colombia se solucionan fumigando los cultivos con glifosato, reconociendo a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y acabando con la JEP.

Esa retórica del miedo al castrochavismo, de los ataques indolentes contra Cuba y de la necesidad de insistir en la fallida guerra contra las drogas podía funcionar con Donald Trump. Mal que bien, ningún mandatario en Estados Unidos había llegado a la Oficina Oval con un entendimiento tan precario de la realidad latinoamericana. Así las cosas, meterle los dedos a la boca al magnate no era una hazaña muy difícil de lograr. Pero con Biden la cosa es a otro precio. “No ha habido un presidente de Estados Unidos que quiera y conozca más a Colombia que Joe Biden”, dijo el exnegociador Sergio Jaramillo en su lúcida entrevista del domingo.

Precisamente por eso, porque conoce este país y ha sido artífice de su transformación en el último cuarto de siglo, fue que el buen Joe puso la paz como la primera prioridad en su agenda para Colombia. No deja de ser paradójico que quien insista en la importancia de implementar el Acuerdo con las Farc sea el hombre que duerme en la Casa Blanca y no el que duerme en la Casa de Nariño. Pero eso es harina de otro costal. Aquí lo cierto, y vuelvo a parafrasear a Jaramillo, es que el buen desarrollo de las relaciones entre los dos países hoy depende enteramente de lo que haga o deje de hacer Iván Duque. Joe Biden ya tendió la mano.

Entonces nuestro jefe de Estado se encuentra ante una no menor disyuntiva. Solo tiene dos opciones: la primera, seguir casado con la narrativa del Centro Democrático, insistir en modificar lo acordado, atacar a la JEP y agarrarse con el presidente estadounidense. O, la segunda, entender que la realidad cambió, ponerse la camiseta de la paz y hacer de Joe Biden su nuevo mejor amigo.

Lo responsable sería que Iván Duque optara por lo segundo. Aun cuando en público no lo digan, los dirigentes del uribismo hace rato sacaron del llavero al presidente. Ya nada tiene que ganar dándoles gusto. En cambio, si Duque le hiciera caso a Biden, todavía estaría a tiempo de asegurarse un lugar aceptable en la historia.

@federicogomezla

Conoce más

 

EDUARDO(5582)27 de enero de 2021 - 10:12 p. m.
El señor Duque ya priorizó la senda a recorrer, que no es otra que la que señala su partido. La diferencia será que lo hará de forma taimada para que el gringo crea que si le hará caso en estos meses que le quedan de gobierno. El problema es que los gringos no son pen....d.....
El(nlrd8)27 de enero de 2021 - 06:13 p. m.
"Bueno es culantro pero no tanto". Claro que Biden es muy diferente a Trump, pero no deja de ser el representante del imperio de las multinacionales devastadoras de las riquezas del tercer mundo. Sus posiciones demócratas frente algunos temas, no lo eximen de querer sacar el máximo provecho, inclusive volteando la cara frente a lo que dice defender.
Manuel(66071)27 de enero de 2021 - 03:18 p. m.
No nos digamos mentiras: los políticos trabajan para su narco, concejales que suben los prediales para que la gente se quiebre y quede el lote para sus edificios como pasa en el norte de Bogotá. Municipios en Cauca o Nariño con más bombas de gasolina que Bogtá? QUIEN LOS VIGILA? Al principio era el narco y el narco se hizo banco y habita entre nosotros.QUIÉN VIGILA A LOS FINANCIADORES DE LOS POLÍ
Manuel(66071)27 de enero de 2021 - 03:08 p. m.
La guerrilla asintió entrar en pactos de paz porque la guerra no conducía a nada , envejecieron en un mar de contradicciones. Se volvieron asesinos, secuestradores , extorsinistas dizque por liberar al pueblo exactamente de eso en manos de los políticos que hicieron del estado su negocio y claro por eso un capo dice que prefiere 100 guerrilleros a un parlamentario.
Manuel(66071)27 de enero de 2021 - 02:49 p. m.
Nos hemos dejado narcotizar la vida económica y política del país. Si quisieran acabar el problema acaben con el mercado. Acaso los bancos quieren? acaso los fabricantes de insumos quieren? acaso los comerciantes quieren? acaso los oficiales y funcionarios que llenan sus bolsillos quieren? acaso los jueces de allá y aquí quieren?SI ESO ES ASI NO HAGAN MÁS TRATRO QUE SALE CARO EN VIDAS SACRIFICADAS
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.