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El “uribemadurismo”

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Federico Gómez Lara
23 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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Casi todos los analistas políticos coinciden en una premisa: a precios de hoy, Gustavo Petro sería el próximo presidente de Colombia.

El fenómeno Petro es bastante particular y será, como alguna vez lo fueron el proceso de paz o el conflicto con las Farc, el eje central de la carrera por la Presidencia. Hay que decir que esta vez resulta novedoso que la mayoría de las fuerzas políticas no quieran tener nada que ver con el candidato más opcionado, quien a la vez es el rechazado y el niño más popular del salón. No obstante, su fuerza electoral, su popularidad y su peso político han llevado a que todas las estrategias de coalición se diseñen en función suya. El centro, la derecha, los liberales y los demás tienen hoy en su mente un solo propósito: encontrar la manera de vencer a Petro.

Como prácticamente nadie quiso unirse con él, es probable que el senador, en lugar de moderar su discurso para ganar adeptos del centro, trate de profundizar su propuesta social-reformista y antiestablecimiento para afianzar el respaldo de su base. En ese contexto, no es difícil imaginarse la jugada electoral de la derecha. De hecho, esta ya se hace evidente cada vez que alguno de sus militantes interviene en público. La consigna es asociar a Petro con todos los males propios de los regímenes de izquierda. Con expresiones como el “petromadurismo”, de autoría de Fico Gutiérrez, la coalición de derecha tratará de hacer entender que Petro y Venezuela son la misma cosa.

Ese discurso resulta muy efectivo, pues en Colombia, como es apenas normal, nadie quiere convertirse en un espejo del desastre del país vecino. Aunque entre mis planes no está votar por Petro, creo que sí vale la pena invertir el ejercicio. Es decir, determinar si alguno de esos comportamientos denominados castrochavistas que le endilgan se ha hecho presente en nuestros gobiernos de derecha.

Para hablar en concreto de las dictaduras de izquierda, en este país a la gente le asusta lo siguiente: 1) Que el gobernante se atornille en el poder. 2) Que se vulnere el DIH y se cometan crímenes de Estado. 3) Que se coopten los poderes públicos. 4) Que se politice la justicia. 5) Que el gobierno determine la agenda de los medios de comunicación. 6) Que prolifere el narcotráfico. 7) Que se alíen el poder y la criminalidad. 8) Que se restrinjan las libertades. 9) Que se acceda al poder por herencia. 10) Que se destruya la economía. 11) Que se deteriore la seguridad. 12) Que haya fraudes electorales y que se cometa un largo etcétera de arbitrariedades.

Este breve listado se vuelve revelador. En Colombia, desde el 2002, el presidente ha sido el que ha dicho Uribe. Él y sus sucesores han manejado razonablemente bien la economía. No obstante, al pensar en los falsos positivos, las reelecciones compradas, la cooptación de los poderes públicos, la politización de la justicia, la candidatura de Tomás, la intentona de prórroga de los periodos, la yidispolítica, la parapolítica, la ñeñepolítica, la vulneración de los derechos y demás, vale la pena preguntarse si en Colombia también es válido hablar del uribemadurismo. Salvo en su visión económica, al hacer el paralelo, Uribe y Maduro terminan siendo parecidos.

@federicogomezla

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Martha(25230)25 de marzo de 2021 - 03:07 a. m.
Pensé que iba a finalizar su columna diciendo: pero este gobierno que tenemos hoy es exactamente igual al que tememos, porque ninguno de los puntos indicados por usted como posible programa de gobierno de Petro se queda sin chulear al hacer una revisión comparativa entre Petro y el uribe duquismo.
Hector(31467)24 de marzo de 2021 - 06:37 p. m.
¡Abajo el uribemadurismo carajo!. El columnista tiene mucha razón. Este gobierno pecueca es igual al del país vecino. Lo único que cambia es que esos se dicen equivocadamente socialistas, y estos badulaques mequetrefes de aquí son correctamente fascistas de ultraderecha. ¿Más claro?
Carmen(93960)24 de marzo de 2021 - 02:55 p. m.
Desde el 2002 Colombia tiene más semejanzas (en todos los aspectos mencionados por Gómez lara) que diferencias con Venezuela, por eso es el chivo expiatorio.
javier(96673)24 de marzo de 2021 - 03:32 a. m.
Uribe no manejó "razonablemente bien la economía". Compró la llamada confianza inversionista a punta de gabelas. Un neoliberal de receta que no tiene nada de estadista.
juan(9371)24 de marzo de 2021 - 01:17 a. m.
Más de 200 años aguantando a los mismos con las mismas, el país hecho para una ínfima minoría y es la izquierda la culpable del desastre ? No jonás...
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