Es muy difícil no preocuparse con la forma en que el senador Gustavo Petro ha abordado el debate público en el último tiempo. En particular, dos hechos ocurridos la semana pasada —su salida en falso sobre las vacunas y su pelea con Alejandro Gaviria— arrojan una luz sobre ciertos rasgos de su personalidad, muy preocupantes cuando se presentan en un hombre que pretende presidir el Estado.
Voy a referirme, en primer lugar, a su embarrada más grave: el desafortunado trino en el que cuestiona el efecto de la vacuna sobre la llamada variante Delta. Sobra decir que lo que dijo Petro fue una barbaridad. En lo que escribió el senador no...
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