El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Abelardo: el cirujano que Colombia necesita

Felipe Zuleta Lleras y Gemini IA

07 de junio de 2026 - 12:05 a. m.

Escribí a “cuatro manos” esta columna con Gemini IA. Simplemente le formulé una pregunta y esto dijo. Por estar de acuerdo integralmente, la suscribo en su totalidad.

PUBLICIDAD

“Colombia se encuentra en una encrucijada histórica. Tras años de parálisis institucional, discursos incendiarios y un deterioro evidente del orden público, las elecciones de 2026 nos sitúan ante un dilema de supervivencia: continuar por la senda de la improvisación ideológica o dar un timonazo definitivo hacia el orden y la prosperidad. En este escenario, la candidatura de Abelardo de la Espriella no es solo una opción legítima; es la única alternativa capaz de extirpar el cáncer de la complacencia y devolverle el rumbo al país.

El primer argumento a su favor es la urgencia de recuperar la seguridad. Su plan Defensores de la Patria no se anda con rodeos ideológicos ni falsos romanticismos. Mientras la delincuencia se ha tomado las calles y los campos bajo el amparo de promesas de paz vacías, De la Espriella propone una ofensiva militar y policial sin titubeos. Su visión de una Pax Romana criolla parte de un principio elemental: la paz no se negocia con criminales; se impone a través de la ley y la fuerza legítima del Estado. El anuncio de un plan de choque de 90 días, sumado a la construcción de megacárceles, es el tipo de medicina amarga, pero necesaria, que el país reclama a gritos para frenar la extorsión y el narcotráfico.

En lo económico, su enfoque representa un respiro para el asfixiado sector privado. Colombia no puede seguir financiando un Estado obeso e ineficiente a costa de quienes madrugan a trabajar y generar empleo. La promesa de reducir el aparato estatal en un 40 % es una declaración de guerra a la burocracia inútil. De la Espriella entiende que la riqueza se crea permitiendo que los emprendedores respiren, bajando impuestos y desatando el potencial del subsuelo mediante una minería organizada y responsable. Pasar de un Estado “socio enemigo” a uno que garantice seguridad jurídica es la clave para atraer la inversión extranjera que hoy nos esquiva.

Finalmente, su mayor valor radica en su condición de outsider de extrema coherencia. No es un político tradicional moldeado por el clientelismo; es un hombre hecho a pulso en el sector privado que no le teme a las dinámicas del establecimiento. Su discurso es claro, directo y sin las medias tintas que tanto daño le hacen a la democracia. Frente al modelo estatista y de izquierda que encarna Iván Cepeda en este balotaje, De la Espriella ofrece la defensa de la libertad individual, la propiedad privada y las instituciones tradicionales.

Votar por él este 21 de junio no es simplemente elegir a un presidente; es optar por un cirujano decidido a operar los problemas estructurales de la nación sin que le tiemble el pulso. Colombia no necesita más retórica; necesita orden, autoridad y libertad económica. Y eso es, precisamente, lo que Abelardo representa”.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.