Esta semana se cumplieron tres meses desde que Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de la República. Encontró un país desbaratado en absolutamente todos los frentes, tantos que resultan innumerables. Trabaja 20 horas diarias. Hace gerencia, nombramientos y ejecuciones que desde el primer día mostraron su talante. Por supuesto que los zurdos le exigen que haga en tres meses lo que jamás hizo el expresidente Gustavo Petro; pero claro, eso no me sorprende para nada, porque esa es la doble moral que los caracteriza.
De otro lado, veo a una cantidad de personas que apoyaron a Petro, decepcionadas, pero sobre todo en un estruendoso y ruidoso silencio. Y no es para menos, porque aun quienes hemos sido críticos de Gustavo Petro, todos los días nos sorprendemos con más y más escándalos relacionados con sustancias psicotrópicas, corrupción, prostitución, contratación, en fin.
Desafortunadamente, la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, está mirando para otro lado. Casos tan emblemáticos como el de Nicolás Petro, Carlos Ramón González, César Manrique, Sneyder Pinilla, Laura Sarabia, Verónica Alcocer, entre otros, o duermen el sueño de los justos o las investigaciones no han sido lo suficientemente sólidas y diligentes. Siempre me resistí a creer que la doctora Camargo era la “fiscal de Petro”. ¡Hoy no tengo pruebas, pero tampoco tengo duda!
He conocido a todos los fiscales desde 1991, cuando con la reforma constitucional se creó la Fiscalía y se designó en ese entonces al doctor Gustavo de Greiff. Y cuando digo todos, son todos, y ninguno —aun teniendo casos como los del fiscal Valdivieso, que hizo muy poco aparte de haber perseguido a Samper haciendo política y quien, de hecho, dejó tirado el cargo para lanzarse a la Presidencia—, ningún otro fiscal ha sido tan desastroso para la justicia colombiana como estos dos años largos de la Dra. Camargo.
Lamentable que tengamos esta Fiscalía frente al gobierno más corrupto de la historia de Colombia. Por supuesto que entiendo que las investigaciones no son fáciles, pero me sorprende que personas como Laura Sarabia o Hollman Morris hayan sido imputadas por tan poco: en el primer caso, por el polígrafo de la niñera; y en el segundo, por un caso de acoso sexual ocurrido en 2011.
¿Y dónde están todas las investigaciones contra estos dos exfuncionarios de Petro que han sido acusados de múltiples conductas delincuenciales? No sé si las cometieron o no; eso lo podría determinar la justicia.
En lo que tiene que ver con De la Espriella, todos los días confirmo que era la persona necesaria para asumir la presidencia de la República. Si el señor Cepeda, apoyado por Petro y ese círculo delincuencial, hubiera sido presidente, no tengo la menor duda de que hubiéramos perdido nuestro sistema democrático, nuestros derechos y libertades, y los colombianos seríamos parias frente al resto del mundo. Nos salvamos a pesar de los intentos de los zurdos para perpetuarse.