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Bienvenido 2021

Felipe Zuleta Lleras

02 de enero de 2021 - 10:00 p. m.

No fueron realmente muchas las cosas que tuvimos para celebrar en el año que felizmente acabó. Empezamos el 2021 con optimismo, pues vemos una luz al final del túnel. Me refiero, por supuesto, a la vacuna que llegará al país en las próximas semanas y que, al menos en teoría, nos permitirá volver a tener cierta normalidad. Podremos volver a abrazar a las personas que queremos, los veremos como antes, nos daremos besos afectuosos y volveremos a vivir como seres sociales.

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La incertidumbre, la tristeza, la ira, la lejanía, el duelo de no ver a personas aún vivas y el miedo nos controlaron en el 2020. De lejos, el año más difícil para la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial.

Nuestras costumbres sociales cambiaron de forma súbita sin que estuviéramos preparados para ello. La visita a nuestros padres el domingo, el grado de nuestros hijos, la celebración de un cumpleaños o simplemente la visita a un amigo solo fueron posibles en nuestra memoria. Quienes nos producían seguridad en el pasado repentinamente se convirtieron en sospechosos de tener COVID. Empezamos a ver a nuestros conciudadanos como enemigos potenciales. Nos comportamos como apestados y tratamos a los demás como si fueran nuestros peores enemigos. El virus nos amedrentó y nos volvió más desconfiados.

Cambiaron para siempre algunas cosas como la de llegar a casa con los bienes adquiridos para nuestro diario vivir y tener que gastarse horas enteras desinfectándolos.

Millones de personas le vieron la cara a la odiosa muerte. No pudieron estar cerca de sus seres queridos aislados en las UCI, esperando el milagro que nunca llegó. Los médicos, preparados para combatir las enfermedades, fueron a veces derrotados por un enemigo que no conocían y sobre el cuál jamás habían oído hablar. El coronavirus les mostró, como a los demás mortales, la impotencia y vulnerabilidad de los seres humanos. No creo, por cierto, que los servidores de la salud hayan sido suficientemente reconocidos.

El 2020 nos cambió para siempre, no sé todavía si para bien o para mal. Hemos, sin duda, aprendido muchas cosas, pero intuyo que cuando tenemos que actuar por la fuerza, como cuando los padres nos educan con golpes, nuestra reacción no siempre es la mejor. Tal vez el virus nos volvió peores seres humanos, más desconfiados y egoístas. Creo que solo el tiempo lo dirá.

A mis amigos que perdieron seres queridos, a los miles de colombianos que vieron partir a un familiar, a los médicos y trabajadores de la salud, un gran abrazo. Empecemos pues este año con esperanza, pensemos que la pesadilla ha quedado atrás. Tratemos de olvidar el antipático 2020 y entendamos que todo pasa por algo. ¡Y ojalá sea para bien!

Notícula. Falleció esta semana don Gabriel Turbay Bernal, un ser humano excepcional. Excelente miembro de familia, profesional impecable y adorado por quienes lo conocieron. A su hermana Magda y a su familia cercana, un gran abrazo solidario. Descanse en paz, querido Gabriel, y gracias por su vida.

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