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La reunión el próximo martes entre los presidentes Trump y Petro será un desastre pues nuestro líder intergaláctico, que en los últimos días ha vuelto a arremeter contra el presidente de los Estados Unidos, empezará a exponer los temas que a Trump no le interesan, como el calentamiento global, la extracción de minerales o lo que el presidente de Colombia hace en la cama, como nos lo contó en su disparatado discurso esta semana, en donde, estoy seguro, no estaba en sus plenos cabales.
En esta reunión Trump va a ganar con cara y con sello por la sencilla razón de que condicionará a Petro a que cumpla sus exigencias, que no serán pocas. Bombardear, con ayuda norteamericana, los campamentos de los narcoguerrilleros que Petro ha dejado fortalecer, no meterse en la campaña presidencial impulsando a su candidato Iván Cepeda, comprar armas de los Estados Unidos nuevamente y, por supuesto, no seguir defendiendo al dictador Nicolás Maduro.
Petro no va a poder acceder a estas exigencias porque perdería la bandera nacionalista que tanto le gusta; entonces Trump simplemente le dirá que vienen por él como lo hicieron con Maduro.
De todas maneras, la reunión va a salir muy mal porque Petro no se va a preparar y, más bien, tratará de mantener la atención de Trump con todas las locuras que va a decir. Petro no tiene ninguna otra salida que arrodillársele al presidente de los Estados Unidos si no quiere acabar en una cárcel, con el overol naranja que en algún discurso dijo que no serían capaces de ponerle. Por supuesto millones de colombianos verían eso con muy buenos ojos. Y todo esto porque, a diferencia del presidente Lula que, frente a los ataques de Trump, se reunió con él y arregló los entuertos, Petro finalmente va a lograr victimizarse porque al final del día quiere acabar en una cárcel o muerto, porque él dice que va a pasar a la historia y que la humanidad jamás se olvidará de él.
Es una vergüenza que inclusive a la propia canciller le hayan dado una visa por cinco días para la visita y que en la comitiva se esté tratando de subir, si es que lo logra, el ministro Armando Benedetti, seguramente con la esperanza de que lo saquen de la lista Clinton. Como se dice popularmente, a cada marrano le llega su Nochebuena.
Y si Iván Cepeda insiste en montar su campaña hablando en contra del expresidente Uribe y de los gringos, es posible que acabe igual o peor porque a Trump le quedan tres años largos para hacer que su gobierno estire el largo brazo de la justicia y venga por ellos.
Se ponen a joder con el hombre más poderoso del mundo y eso les va a costar muy caro. Gustavo Petro ha demostrado con creces su incompetencia y su chifladura, tal como lo volvimos a ver esta semana, hablando contra la iglesia católica, contra Trump, contra Uribe, contra la prensa y defendiendo a Maduro. Por eso creo no equivocarme al pronosticar que la reunión será un desastre para el presidente Petro. Espero no lo sea, por contera, contra Colombia.
