A pesar de las críticas que los malquerientes del Gobierno les han hecho al presidente Duque y a su ministro de Salud, doctor Fernando Ruiz, lo cierto es que Colombia, con algunas dificultades, como ha pasado en todas partes del mundo, está cumpliendo con las metas trazadas en el Plan de Vacunación contra el COVID-19.
Nadie dijo que esto iba a ser fácil. Pero lo cierto es que el Gobierno ya adquirió 35 millones de dosis en una maratón en contra de todos los países del mundo y no se quedó rezagado como sostuvieron sus detractores.
Muchos dijeron que el Gobierno no había hecho nada, pero es claro que ya en la primera fase se empezó a vacunar a los trabajadores de la salud que están en la primera línea y a los adultos mayores. Y para sorpresa de muchos, el proceso ha sido ordenado.
Precisamente frente a este complejo proceso de vacunación, el sector privado, en cabeza de Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, le ha pedido al Gobierno que los autorice a comprar vacunas. Ha explicado Bruce que el sector empresarial colombiano podría vacunar, entre otros, a todos sus trabajadores para evitar una nueva parálisis en las industrias del país.
No se trata, como creen algunos, de privilegiar a unos ricos. Es todo lo contrario: entre más vacunas puedan poner los privados, más dosis de las importadas por el Gobierno quedarán libres para quienes están contemplados en el Plan de Vacunación.
El Gobierno en las últimas horas le ha pedido al sector privado que le enseñe su propuesta de vacunación, por lo que asumimos que pronto los dejará iniciar.
No podemos estigmatizar al sector privado porque quiere contribuir con la vacunación. No se trata de que haya ciudadanos de primera y de segunda. La idea es inocular al mayor número posible de ciudadanos.
Esta semana hablé con el presidente de una importante empresa, que tiene 4.000 empleados, y me dijo que él estaba listo para pagar por las vacunas para sus trabajadores y sus familias. Y así lo harían los empresarios.
Hago un llamado respetuoso al presidente y a su ministro de Salud para que permitan a los privados importar las vacunas, así como lo hicieron con la toma de pruebas. Los empresarios ya tienen acuerdos con las farmacéuticas. Están dispuestos a gastarse miles de millones de pesos en la inmunización, liberando así las dosis que compró el Gobierno para vacunar a más colombianos. No es la hora de prohibir, es el momento de construir entre todos: el sector público y el privado. Hagamos de la lucha contra el COVID-19 un propósito nacional. De no hacerlo, esta pandemia seguirá llevándose a miles de personas.
Notícula. Hablando de vacunas, el Sr. presidente y sus ministros deberían vacunarse de una vez, pues no tiene sentido que se sigan exponiendo. Deben seguir trabajando duro como lo hacen. Habrá críticas, sí, pero no se puede correr el riesgo de que el primer mandatario o alguno de sus ministros fallezcan como le pasó a Carlos Holmes Trujillo.