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El zarpazo de Petro a la salud: Shu, shu, shu

Felipe Zuleta Lleras

07 de abril de 2024 - 04:05 a. m.

Hace un par de meses, el señor Gustavo Petro, en una entrevista concedida a Federico Gómez Lara y Daniel Coronell, dijo que las EPS caerían como un castillo de naipes. Desde ese momento se veía venir lo que está pasando. Primero las ahogaron, y ahora empezaron a intervenirlas como una revancha, porque el Congreso no le aprobó su desastrosa reforma de salud.

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Así funciona Petro, siempre tomando retaliación, pasándose por encima de la ley porque él, según ha dicho, es el jefe del Estado. Entramos en un momento crítico para el país. El señor Petro nos ha notificado que empezará a gobernar por decreto y, obviamente cuando la Corte Constitucional y el Consejo de Estado le empiecen a tumbar sus actos administrativos, volverá a decir, como ya lo ha hecho, que no lo dejan gobernar y que le quieren dar un golpe blando, que solo existe en su calenturienta cabeza.

No me sorprendería para nada que, para lograr su Asamblea Constituyente, se trate de saltar las normas de la Constitución y las leyes para perpetuarse en el poder. Petro sabe que no tiene la fuerza suficiente para que el Congreso le apruebe la ley que convocaría a esa constituyente, y mucho menos tendría los 13 millones de votos que se requieren, de conformidad con el censo electoral. No debemos subestimar al señor Petro, porque es un peligro, ya que les mete su ideología izquierdista a todas sus decisiones. Los colombianos tenemos que rodear a nuestras instituciones, apoyarlas y protegerlas. Decían que Colombia no es como Venezuela. Otros decíamos que Petro sí era como Chávez, el dictador. La democracia colombiana está en peligro y es deber de todos protegerla. En caso de no hacerlo, lo que va a caer como un castillo de naipes sobre los 50 millones de colombianos es el país. Petro, el activista, pretende arrebatarnos nuestra democracia, sí, la que lo llevó a la Presidencia y la que no pudo acabar durante su vida como guerrillero. No en vano, llegó desmantelando nuestras Fuerzas Militares, prohibiendo además la explotación de hidrocarburos y de gas, acabando con Ecopetrol y ahora quiere quedarse con la Federación Nacional de Cafeteros, y con su shu, shu, shu hasta ahora se ha quedado con el 51 % de los colombianos afiliados a las EPS.

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Gustavo Petro, lo he dicho en varias oportunidades, no tiene escrúpulos. Es peligroso, vengativo y perverso.

La nación, independientemente de nuestras creencias políticas, debe estar alerta y, si es del caso, levantarse contra un mandatario que ya da muestras de gustarle su posición de dictador en ciernes. Y no estoy llamando a una rebelión, porque el constituyente primario somos todos los colombianos y, por lo tanto, tenemos el derecho y la obligación de proteger a nuestro país y nuestra Constitución. Colombia pasa por uno de sus peores momentos de los últimos 50 años y es urgente que la protejamos, cuéstenos lo que nos cueste. “Ni un paso atrás, siempre adelante y lo que sea menester sea”, como decía Galán.

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