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Entre el coqueteo y el acoso

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Felipe Zuleta Lleras
05 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
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Sin lugar a duda, el tema del acoso sexual no había sido tomado en serio en el país, porque gozaba, hasta ahora, de una idea generalizada entre los hombres: que el “coqueteo” era normal y legítimo. ¿Hasta dónde llega el acto de coquetear y en dónde empieza el acoso sexual?

Me he venido haciendo esta pregunta desde que estalló el escándalo de Caracol Televisión que la compañía puso oportunamente en conocimiento de la opinión pública. Me refiero a las acusaciones en contra de Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego. La línea delgada entre coquetear y acosar es muy complicada de definir. En el primero hay una dosis de permisividad de quien está siendo “cortejado” y en ningún caso esa persona se siente vulnerada o incómoda, en tanto el acoso no cuenta con la aceptación, expresa o tácita, de la víctima, y, por el contrario, queda en una condición muy compleja, difícil y de vulnerabilidad.

Las cosas son distintas a como eran hace 10, 20 o 30 años. Lo que antes era coqueteo o flirteo, hoy es acoso. Cuando empecé en el oficio del periodismo, hace 40 años, no era inusual ni indebido decirle a una colega, por ejemplo, “mi amor, esta nota está mal enfocada o redactada”. Eso ya no se puede decir, ni siquiera en broma. Me cuesta creer que personas como Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego hayan forzado a alguien a complacerlos con “favores sexuales”. No conozco el expediente ni la investigación que está realizando de manera independiente la doctora Catalina Botero para Caracol Televisión, tal como lo informó su presidente Gonzalo Córdoba. Asumo que las pruebas en contra de ellos deben ser terminantes para que Caracol haya tomado la decisión de prescindir de sus servicios. Toca claro está esperar las investigaciones de la Fiscalía en donde podrán, como es el derecho de cualquier ciudadano, defenderse para desvirtuar las graves acusaciones.

Sin lugar a duda, el caso de Jorge Alfredo y Ricardo y las correspondientes decisiones de Caracol Televisión abren la caja de Pandora que, no tengo la menor duda, se ha debido abrir hace muchos años, no sólo en Caracol, empresa para la que trabajo, sino en todos los medios de comunicación.

La cultura machista y patriarcal que recibimos los hombres en Colombia dejaron, por fortuna, de ser aceptadas. Pero este tema no es ni blanco ni negro. Así como hay hombres acosadores, hay mujeres que han “permitido” este abuso por diferentes razones. Las víctimas, todas, sin excepción, deben ser protegidas y su intimidad resguardada, para no revictimizarlas, y por supuesto, para garantizarles el resultado que están exigiendo: el castigo severo para quienes las han acosado aprovechando su posición de poder o autoridad.

Celebro también que el diario El Espectador, en cabeza de su director Fidel Cano, les haya puesto la cara a los lectores y, sobre todo a las víctimas de acoso. La gallardía y honestidad de Gonzalo y Fidel me hacen sentir orgulloso de trabajar en estas casas periodísticas.

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Ruben Moreno(67753)Hace 24 minutos
Que columna tan llena de lamboneria.. Esperaba más, mucho más.
Atenas (06773)Hace 29 minutos
Felipe, ante el tsunami de actos violentos q' miles de machos cabríos han perpetrado contra las mujeres, de siempre y por doquier en el orbe, preciso era y es ponerles el tataquieto. El problema se desbordó y a las féminas se cosificó. Y peor ahora q' entre ellas mismas compiten por hacerse ver más bellas y ofrecerse en no pocos casos cual gustoso regalo. Atenas.
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