Sin duda alguna, la visita del secretario de Estado de EE. UU., el señor Blinken, es importante para Colombia. No tanto porque haya venido, sino a lo que vino. Con tino y discreción, pero con dureza, “regañó” al Gobierno colombiano. Como quien dice, llegó a pedir cuentas sobre algunos asuntos que preocupan a EE. UU. Entre ellos, claro está, el tema migratorio de venezolanos y haitianos en Colombia. El secretario ofreció ayuda en esos asuntos porque, ciertamente, el país no puede echarse encima a todos los migrantes.
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La AP informó, entre otras cosas, que el presidente Biden no ha recibido a Duque porque tiene presión de algunos demócratas que consideran que en Colombia se han violado los derechos humanos, especialmente, dice el documento, en lo que tiene que ver con las marchas. Tanto así, que han pedido que se suspenda cualquier ayuda a Colombia. Destaco que la información de la AP sostiene que Duque es de derecha y que fue un fuerte aliado de Donald Trump. Esta afirmación, viniendo de un medio tan serio como esta agencia de noticias, no deja la menor duda de que el presidente Biden no quiere al presidente Duque. Los estadounidenses saben que deben trabajar coordinadamente con el Gobierno colombiano, sea de derecha o de izquierda.
El informe también habla de la corrupción como un asunto grave y explica que la política de EE. UU. en ese tema es quitarles la visa a los corruptos, como lo ha hecho.
Blinken respaldó el proceso de paz y si bien reconoció que se ha cumplido en algunas cosas, al Gobierno Duque le quedan todavía muchas cosas por hacer. Se quejó del peligro que corren los periodistas y los líderes sociales.
Pero tal vez cuando estuvo más duro fue al manifestar la preocupación del Gobierno estadounidense por la cantidad de zonas del país en donde no hay presencia estatal, una “presencia del Estado que signifique más legalidad, más institucionalidad, cero narcotráfico y más desarrollo económico que genere más empleo y dignifique la vida de los ciudadanos”.
He aquí algunos datos que podrían explicar por qué Blinken habla de derechos humanos: entre enero y septiembre de 2021, según los últimos datos publicados por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, en Colombia se han recibido 165 denuncias de homicidios de defensores de derechos humanos, de las cuales han verificado 58 asesinatos y están en proceso de analizar 34.
Así las cosas, queda claro que la visita de Antony Blinken fue de garrote y zanahoria, con gran tacto diplomático pero mostrando amablemente los dientes. Ojalá el Gobierno colombiano haya tomado atenta nota y, como los buenos estudiantes, se ajuicie.
Notícula. Lo que le faltaba a este país. Un tribunal federal de Estados Unidos ha declarado que los hipopótamos de Pablo Escobar, que se calculan en más de 100, no pueden ser sacrificados porque son dizque “legalmente personas” y como tales tienen “derechos exigibles”. Cuando vi la información pensé que estaba leyendo Actualidad Panamericana. ¡Qué locura!