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PARA NADIE ES UN MISTERIO QUE en los países democráticos los columnistas y periodistas de opinión tienen sus preferencias políticas, pues eso es precisamente lo que, en ese oficio, los distingue de los periodistas encargados de las informaciones:
las columnas reflejan lo que los periodistas creen y piensan, y en cambio las informaciones deben seguir unas normas mínimas de deontología periodística: veracidad, imparcialidad, objetividad.
Pues el domingo pasado la revista Semana nos sorprendió con dos informes que claramente confunden la opinión y la información, sesgándose hacia el candidato Juan Manuel Santos. El primero por la extraña forma como fue presentada la encuesta de IPSOS y el segundo por lo inexacto del artículo llamado “Tsunami anti Santos”.
En la presentación de la encuesta, relata el artículo que las encuestadoras (de manera sospechosa digo yo) introducen un sistema de filtros que, claramente, favorece en los resultados a Santos; En la revista sostienen que estos filtros no hacen una gran diferencia. Pues me da pena decirlo, pero cuando las cifras en una encuesta están 35 y 34% todo lo que genere suspicacias marca esa gran diferencia.
En el artículo del Tsunami arremeten de manera sutil contra los columnistas que hemos criticado a Santos, tratando que los lectores crean que el tema con el candidato es un asunto personal entre Santos y los periodistas Daniel Coronell, Ramiro Bejarano, Cecilia Orozco, Daniel Samper Pizano, Alfredo Molano, Antonio Caballero, María Jimena Duzán, entre otros.
No puedo hablar por mis colegas, pero en lo que a mí toca, el tema con Santos no es personal y si lo fuera no me voy a dejar estigmatizar o intimidar. Creo, como lo he venido sosteniendo públicamente, que Santos no tiene los títulos morales para gobernar a Colombia; creo que es un ser humano mentiroso y manipulador, y sabemos ya qué tanto le gustan las picardías. En fin, todos estos defectos de Santos son conocidos por el país y por eso espero que lo castiguen en las urnas.
Por supuesto que el dueño de la revista Semana, don Felipe López, está en su derecho de preferir a Santos y ese derecho no se lo puede cuestionar absolutamente nadie. Pero de ahí a que sus afectos puedan verse reflejados en la “información” hay mucho trecho. Sin la menor duda Semana ha tenido la independencia y el valor para denunciar casos de corrupción y chuzadas, informaciones estas que le han costado al director Alejandro Santos amenazas y situaciones muy desagradables con Uribe.
Por eso me sorprendió tanto el último número, porque si hay algo que caracteriza al dueño es su gran inteligencia y la manera de aproximarse a los temas y, lo que no puede pasarle a Semana, por el bien de nuestra democracia, es que en estos momentos caiga en la tentación de afectar su credibilidad a instancias de Santos.
Ese papel ya lo está desempeñando con lujo de detalles el diario de Planeta y no hay que arrebatárselo.
