Pensando en todo lo que ha pasado con Armando Benedetti en los últimos días y sus gravísimas acusaciones contra el presidente Petro y su campaña, me acordé del cuento del señor al que se le pinchó una llanta en frente de un manicomio. Quitó el neumático y puso las cuatro tuercas en el piso. Pasó una moto y los pernos se perdieron en un pastizal. El pobre hombre se sentó desconsolado a pensar cómo salir de ese lío. Desde el manicomio alguien lo llamó y le dijo: “Oiga, no se enrede. Saque una tuerca de cada una de las otras llantas y póngalas en la llanta que está cambiando”. El conductor le preguntó cómo se le había ocurrido eso, a lo que el hombre del manicomio le contestó: “Hermano, yo seré loco, pero no bobo”.
Pues bueno, se quieren pasar de listos quienes piensan que Benedetti es un bobo (drogadicto, le dijo el canciller). Y se están equivocando si creen que con este tipo de afirmaciones descalificativas el exembajador se va a quedar cruzado de brazos esperando a que lo lleven al cadalso. Si yo fuera parte del Gobierno estaría muy preocupado; si Benedetti hizo todas esas escandalosas grabaciones es porque sabe muchas cosas que, en caso de ser ciertas, tumbarían al Gobierno. Podrán decir que en la campaña no pasó nada ilegal y, claro, Petro y su gente están en todo su derecho a defenderse.
Es tal la desesperación del presidente, que salió a echar un discurso incendiario el pasado martes, tratando de cambiarle la agenda al país. Aparte de que, según cifras de la Policía, solo salieron 20.000 personas en todo el país, Petro atacó ferozmente a los empresarios, los medios, el Congreso, el fiscal, el sector financiero y las altas cortes. Golpe blando, viene diciendo hace ya un par de meses, olvidando tal vez que fue uno de sus peones el que los puso en esta difícil situación. El jefe de Estado ha decidido radicalizarse, que al final del día lo llevará a la debacle. Colombia es y ha sido tradicionalmente un país institucional y de verdad veo que el único que cree que le están dando un golpe blando es el presidente, en su inestable y calenturienta cabeza.
Es muy importante que las acusaciones de Benedetti, el tema de las chuzadas y los presuntos delitos que cometió el hijo negado se esclarezcan lo más rápido posible. Entonces Petro, como lo ha hecho indebidamente hasta ahora, saldrá nuevamente a descalificar al fiscal Barbosa, quien, para bien del país, se ha plantado con valentía frente a las pretensiones del Gobierno de legalizar a toda clase de delincuentes.
El discurso incendiario del presidente deja ver que ya decidió quitarse la piel de oveja para dejar ver al lobo. Esto lo advertimos hace muchos años, pues Petro tiene no solo serios trastornos de personalidad, sino que es mitómano, egocéntrico y megalómano. Si continúa en esa línea de descalificar a todo el mundo, no lo van a tumbar, porque no será necesario. Simplemente se cae. Ya para qué pedirle cordura, porque el loco no es solo Benedetti.