Han transcurrido poco más de 100 días desde que los nuevos alcaldes asumieron sus cargos. Bogotá quedó literalmente destrozada después de los cuatro años de la señora Claudia López. Obras inconclusas, desorden administrativo, contratos multimillonarios, inseguridad galopante, negligencia frente a un fenómeno como el que estamos viviendo relacionado con la sequía. Y estos son apenas algunos de los temas que encontró el alcalde Carlos Fernando Galán. Lo primero que tuvo que enfrentar, haciéndolo bien, fue el tema de los incendios forestales. Ahora, en una medida impopular pero necesaria, tiene a los bogotanos en racionamiento de agua. Se ha mostrado sensato tranquilo y conciliador, virtudes estas que jamás le vimos a la exalcaldesa López. Pero tal vez mayor reto lo tiene en el tema de la inseguridad, que no es menor y es el que más preocupa a los ciudadanos. Entiendo que no es un asunto fácil de solucionar al corto plazo, pero los bogotanos estamos asustados con lo que vemos a diario en materia de atracos, robos y extorsiones. Él mismo lo ha dicho y, ciertamente, se ve que su administración, de la mano de la policía nacional, está haciendo un esfuerzo enorme, pero es que el tema ya había desbordado a la ciudad, y su solución, repito, no es fácil, pero es necesaria.
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Galán ha llegado a construir sobre lo construido, lo cual es bueno porque hay programas que deben continuarse y que vienen de varias administraciones anteriores, incluyendo por qué no decirlo, algunas de Claudia López, como las manzanas del cuidado.
El alcalde ha sabido rodearse y tiene gente muy buena en su gabinete y clave para la ciudad y los bogotanos. Queda todavía mucho trecho por delante, pero si Galán continúa gobernando como lo ha venido haciendo hasta ahora, no me cabe la menor duda de que su gestión podría llevarlo inclusive, eventualmente, a la presidencia de la república. Ojalá continúe su mandato con la sensatez que lo ha caracterizado hasta ahora. Los ciudadanos, estoy seguro, verán en pocos meses los resultados de una gestión seria, profesional y, ante todo, decente.
Igualmente nos corresponde a los bogotanos contribuir con todo nuestro esfuerzo, demostrando civismo y cultura ciudadana. De lo contario no saldremos adelante como ciudad. Bogotá podría volver a ser una ciudad maravillosa como lo fue hace décadas. ¡Ojalá!
Notícula: Realmente por andar “petrificados” y en discusiones estériles vamos dejando de lado asuntos tan agradables como la Filbo de Bogotá. Por eso quiero invitarlos que vayan pues es una experiencia maravillosa. El 1 de mayo a las 2:30 en el Gran Salón E, estaré presentando el libro Las primeras damas en un conversatorio con el profesor Alfonso Gómez Mendez, lo que es garantía de que será una conversación amena y divertida. Y aprovecho para agradecerle de todo corazón a los miles de lectores que han posicionado el libro entre los más vendidos de este año y de la feria. Los esperamos entonces para que pasemos un grato momento.