De todas las chifladuras que dijo Gustavo Petro durante estos años, la más demencial, lo cual es difícil, es haber sostenido el 20 de julio que Colombia se volvió un muy importante país para la exportación de vehículos eléctricos. No hay que ser un experto para saber que Colombia no produce esta clase de vehículos. Pero claro, si llegara a producirlos, me imagino que servirían para irse desde Buenaventura a Barranquilla por el puente aéreo, parando en alguno de los 300 hospitales que Petro construyó o, tal vez, en una las 20 universidades que puso en funcionamiento.
Lástima que a este gobierno no le hubiera alcanzado el tiempo para fabricar también cohetes, porque en ellos hubiéramos podido mandar a Marte tejido humano. Sin embargo, nos queda el consuelo de que no habrá apagón, porque ya se está trayendo gas a través de los cables de la energía eléctrica. Por fortuna, según él, el crimen ha disminuido, porque aplicó una fórmula que a nadie se le había ocurrido: quitarle la “i” a la palabra “ilícito”. También disminuyó el robo de teléfonos porque los padres decidieron cambiarles el nombre a sus hijos llamados Bryan por Gustavo. De esta manera ya no tuvieron que robar para regalarle el celular a sus novias si conectaban su clítoris con el cerebro.
Fundamental para el país resultó el sistema computacional que el gobierno montó, mejor que el de China y los Estados Unidos, según dijo Petro. Ya decía yo que la “humanidattt” había sido injusta con Colombia al no habernos sacado del tercer mundo, si la soluciones a todos estos problemas estaban al alcance de la mano.
Si los científicos hubieran sabido que el COVID fue producido por el capitalismo fósil, el mundo no habría tenido que aislarse por más de un año. Pobre el presidente que sufrió, por cuenta de la inteligencia artificial, el racismo nazi desarrollado contra él, producto de un algoritmo para eso. Claro que todas estas declaraciones alucinantes tuvieron, por ejemplo, que hacer que el judaísmo cambiara porque Jesús nació en Palestina que, curiosamente, se fundó 135 años después de la llegada de Jesús. Con su inteligencia artificial, logró adelantarse todos esos años y por eso no nació en Belén. Malditos los que se inventaron la inteligencia artificial, porque por su culpa nos quitaron Panamá.
También nos quedó claro que todo lo que Petro aprendió de Marx lo hizo en un barrio en donde sólo viven actores porno.
Petro es un líder mundial al que la “humanidattt” no ha podido entender, porque por ejemplo el manejo de la economía que le dio a Colombia será un ejemplo para la economía mundial, como lo sostuvo el pasado 20 de julio.
Pero como los genios incomprendidos, como Galileo o Einstein, en su momento fueron tratados de locos, tendremos que esperar muchos años para que la “humanidattt” le dé a Petro, el genio colombiano, el puesto que se merece en el contexto mundial y la larga historia del universo, que desaparecerá por cuenta del fascista calentamiento global.