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¿Quién trata de manipular a una magistrada?

Felipe Zuleta Lleras

30 de agosto de 2026 - 12:05 a. m.

No seré yo quien defienda a la senadora Martha Peralta, quien es investigada por la Corte Suprema de Justicia, por haber cometido presuntamente, delitos con los dineros para La Guajira. Me sorprende sí que la magistrada Cristina Lombana –a quien he defendido en múltiples oportunidades de los ataques que se le han hecho–, haya ordenado detenerla tres días antes de la segunda vuelta electoral.

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Le dio por un par de días casa por cárcel y, finalmente, la liberó. Sus compañeros de sala, cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia, sostuvieron que la decisión de la magistrada Lombana no estaba acorde con la legislación penal colombiana. Desconozco la veracidad de esta afirmación, pero sí me llama la atención que la magistrada Lombana se haya apartado totalmente de la posición de sus compañeros. Esto no es ni ilícito ni irregular, pero sí muestra que algo curioso está pasando detrás de esa decisión, por lo que me voy a atrever a especular. Hay alguien detrás, tratando de acercarse al presidente De la Espriella, para que, una vez terminado el periodo de la desastrosa actual fiscal general, Luz Adriana Camargo, el presidente terne a la doctora Lombana para ese cargo. Me informan que un excontralor general poderoso podría estar detrás de esas jugadas, para acercarse al presidente quien se ha referido a este excontralor con expresiones como “y quién es este fulano”.

La magistrada, con el apoyo de una reconocida periodista que se precia de saber todos los secretos, ha dicho que estamos frente a un caso de misoginia. Personalmente no lo creo, pero al final del día será la comisión de acusaciones la que determine la conducta de la magistrada Lombana. No me corresponde a mí hacerlo, toda vez que no conozco a plenitud el proceso de la senadora Peralta.

No puede ser que cada vez que una mujer es criticada, llámese, como se llame, se acuse a los hombres de misoginia. Hemos llegado a tal grado de estupidez en ese tema que a una mujer para saludarla no se le puede decir, ni siquiera, “sumercé, querida” porque se vuelve acoso.

Esa cultura woke, que se ha infiltrado en el diario vivir de las personas, nos está llevando a una estupidez tal que, por ejemplo, ya nos toca decir él, ella y elle. O la patria y la matria.

Conviene que el presidente De la Espriella tenga claro que una persona a la que él no le tiene respeto está tratando de congraciarse con él con decisiones como la de la magistrada Lombana que, creo yo, está siendo “manipulada “de buena fe”.

Las cosas que pasan entre el cielo y la tierra no están nunca ocultas. Todo se sabe, por eso quiero llamar la atención sobre este caso, porque para un gobierno nuevo no es bueno que personas cuestionadas utilicen mecanismos dudosos para acercarse al presidente.

Notícula: el líder intergaláctico sostiene que los incendios en Colombia los inician los israelitas para quedarse con las tierras. ¡Amarren ese orate!

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