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Reciclando basura contra Abelardo

Felipe Zuleta Lleras

15 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.

No entiendo a qué juegan algunos ciudadanos al tratar de enlodar al candidato Abelardo de la Espriella que, tal como están hoy las encuestas, sería el único capaz de derrotar en las urnas al heredero de Petro y amigo de las FARC Iván Cepeda. La democracia colombiana está en un grave peligro, pues es claro que Cepeda llevaría el país al comunismo que él profesa y que vivió durante su infancia y su adolescencia en los países socialistas.

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Entiendo la animadversión de algunos en contra de Abelardo, pero realmente me sorprende que sus odios puedan preferir poner en la Casa de Nariño a Cepeda que a Abelardo. Tal vez nunca en la historia republicana del país habíamos tenido un gobierno más nefasto que el de Petro y, por supuesto, más corrupto. Esto me lleva a concluir que algunos ciudadanos ejerciendo, claro está, su derecho a informar y opinar, están anteponiendo sus animadversiones a los intereses de la patria.

Todos los ciudadanos tenemos el pleno derecho a votar por quienes nos representan o con cuyas ideas nos identificamos. En lo personal, me aterra como colombiano que el país pueda caer en manos de Cepeda, porque ese sería el camino directo para convertirnos en Nicaragua o Cuba. El candidato de Petro es peligroso.

Conozco a Abelardo de la Espriella hace muchos años y jamás he tenido la más mínima sospecha de su honestidad. Pero claro, eso no parece suficiente para convencer a algunos colombianos de que hoy por hoy de lejos sería mucho mejor como presidente que lo que representa Cepeda. Sacar del sombrero denuncias contra Abelardo que ya fueron investigadas y archivadas por la justicia hace más de 15 años no tiene, en mi criterio, ningún sentido distinto que hacerle un daño al candidato.

El palo no está para cucharas: nos debatimos entre el comunismo y la democracia. No tenemos un sistema político perfecto, pero al menos todavía tenemos derechos y libertades que nos serían cercenadas, como lo han hecho los gobernantes de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Pero, además, darle otro voto de confianza a una izquierda que ha demostrado ser incompetente y corrupta en el poder es pegarnos un tiro, no en el pie, sino en la cabeza.

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Así las cosas, sin entrar en rencillas personales con nadie, estoy convencido de que un gobierno continuista de izquierda no sería nada distinto que entregarles el país a personas que han demostrado muy poca empatía con los problemas reales de los colombianos, aparte de las incoherencias de Petro para exacerbar la polarización, la lucha de clases y para robar.

Estamos frente al mismo caso cuando la Fiscalía de Montealegre dinamitó la campaña de Óscar Iván Zuluaga con el cuento del hacker Sepúlveda para favorecer a Santos. Hoy entonces algunos, reciclando basura, le creen al criminal David Murcia, pero callan frente al dicho del narco “Pipe Tuluá” o el de “Papá Pitufo” y el mismo hermano de Petro, Juan Fernando, que confesó cómo operó el llamado Pacto de La Picota.

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