Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Qué época la que nos ha tocado vivir. Aparte de una pandemia, que no ocurría hace más de 100 años, ahora estamos viendo una guerra en Europa que uno sabe cómo empieza, pero nunca cómo acabará.
Las imágenes que estamos viendo son absolutamente conmovedoras. Cientos de miles de familias separándose, pues las mujeres y los niños están saliendo, mientras sus esposos, papás, hijos, nietos y sobrinos, entre otros, han tomado las armas para defender a su país.
La resistencia de los ucranianos es absolutamente impresionante. El valor y la constancia son ejemplares y desgarradoras.
Esta guerra le está saliendo mal a Putin, pues ya su pueblo, incluidos los oligarcas, están padeciendo las consecuencias por cuenta de las sanciones que le han impuesto desde la comunidad internacional.
No siendo un experto en relaciones internacionales, mi lógica me indica que esto podría causarle a Rusia unos costos, en términos económicos, de miles de millones de dólares. Pero además tendrá una gran inflación y, por contera, un levantamiento popular. Por más que repriman, habrá millones de rusos protestando.
Grave resultaría que todo esto acabe en una tercera guerra nuclear devastadora, tal como lo está diciendo Putin. ¡Qué peligro para la humanidad que las armas nucleares estén en manos de un loco como el presidente de Rusia!
Ha dicho el presidente Biden que la humanidad no tiene que temer que haya una guerra nuclear. ¿Con base en qué hace esta afirmación cuando estamos frente a un demente?
Esta guerra, creo, tiene como única salida sentarse a negociar, aun cuando las partes están muy distantes, ya que Rusia pide a Ucrania desarmarse, y a Rusia se le exige salir inmediatamente de Ucrania.
En medio de todo esto es claro que la ONU, en casos como estos, no sirve absolutamente para nada o sirve para poco. Está quedando claro que lo único que sirven son las sanciones que tienen que ver con los asuntos económicos.
Quiera Dios que esta situación no se les salga de las manos a los líderes del mundo. ¿Será que Putin seguirá provocando al mundo? Lo que se viene es muy preocupante e incluso nos tocará duramente; de hecho, ya está pasando con los insumos agrícolas como la urea.
Notícula: estando a una semana de las elecciones, me atreveré a sugerir que, si queremos cambiar las cosas, votemos por la lista para el senado del Nuevo Liberalismo encabezada por Mábel Lara, que cuenta con nombres como Carlos Negret, Sandra Borda, José David Castellanos y Carlos Fernando Galán. Todos ellos, excelentes profesionales con un pasado intachable. Estoy seguro de que ellos, de llegar al Senado, le darán altura al Congreso, que ha caído tan bajo en las últimas décadas. Para la Cámara para Bogotá votaré por Julia Miranda, número 101 de la lista del Nuevo Liberalismo. Fue durante 16 años directora de Parques Naturales, cargo que ejerció con dedicación, profesionalismo y honestidad.
De nosotros depende que las cosas cambien en momentos tan difíciles para el país.
