No tengo memoria, en mi larga vida, de haber visto a Bogotá tan destrozada. Y no me refiero solo a las obras que se adelantan. No. Se trata de todo lo demás. La malla vial está destruida, la movilidad estancada, la inseguridad disparada y la ciudad luce inmunda y cochina. ¡Invivible! Es inamistosa y peligrosa. Hacer cualquier vuelta es toda una odisea. Como dice un meme que vi en estos días: Bogotá queda a tres horas de Bogotá.
Aprovechando el encierro de meses al que fuimos sometidos por el COVID, la alcaldesa, sin estudios serios y a espaldas de la ciudadanía, decidió hacer una ciclovía por la carrera séptima. Así logró que...
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