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14 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Una reforma cuestionable

Entiendo que el nuevo gobierno del presidente Petro esté buscando más plata para poder cumplir con todas las expectativas que prometió. Necio sería oponerse a promesas como la paz total, bonos de $500.000 para los viejos (ahora llamados adultos mayores), educación universal gratis y la reconstrucción de las vías férreas del país, entre otras.

Había dicho el presidente que gravaría con impuestos a las 4.000 personas más ricas del país. Pero la reforma tributaria lo que hace es, literalmente, tocar a los 50 millones de colombianos. ¿Cómo? Veamos: al crear impuestos para los siguientes productos: carne y despojos comestibles salados o en salmuera, secos o ahumados; harina y polvo comestibles de carne o de despojos; embutidos y productos similares de carne, despojos o sangre; preparaciones alimenticias a base de estos productos; las demás preparaciones y conservas de carne, despojos o sangre; papas fritas, patacones, chicharrones empacados; snacks o pasabocas empacados; galletas dulces con edulcorantes; barquillos y obleas; galletas, waffles, ponqués y tortas; bizcochos y pasteles de dulce; merengues; cacao en polvo (como el Milo); confites de chocolate; frutas cubiertas de chocolate; helados, incluso de cacao; postres a base de leche, incluido el arequipe; demás preparaciones alimenticias que contengan cacao, que no sean en bloques, tabletas o barras, y que tengan adición de azúcar u otros edulcorantes; manjar blanco o dulce de leche; salsas y sopas.

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