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He puesto en apuros a el director de este diario, Fidel Cano, quien ciertamente no tiene por qué responder por las opiniones de los columnistas, salvo que las mismas transgredan la ley. Jamás, desde que Fidel es director desde el 2004, he recibido alguna insinuación de modificar o cambiar una columna de opinión. Eso, ciertamente, habla mejor de él que de mí, pues me he metido de lleno en esta campaña presidencial, porque no quiero que el país caiga en manos de la izquierda radical, como lo he expresado en otras oportunidades. Nunca, durante el ejercicio del periodismo por casi 40 años, había cantado mi voto por un candidato presidencial, y esta vez lo hice, porque tampoco antes había visto tan de cerca el peligro de caer en un régimen dictatorial de izquierda, en donde nuestros derechos y libertades se verían conculcados. ¿Acaso es una agresión apoyar al candidato que llega para hacer cumplir la ley y la Constitución?
Entiendo que las columnas de opinión son exactamente eso: opinión. Asunto bien diferente sería que no fuera transparente con los lectores e hiciera campaña por un candidato, cualquiera que fuera, con patrañas y engaños. Ese es un riesgo calculado que asumí, pues bien vale cualquier esfuerzo para preservar nuestro sistema democrático.
Los petristas, que se precian de ser demócratas, han pedido mi cabeza a Fidel. Por supuesto, a mí no me sorprende, pues el doble rasero que los caracteriza no es un asunto nuevo como para decir “me acabo de enterar”.
Por fortuna, ya hoy son las elecciones, y cualquiera que sea el resultado debe ser respetado por todos y eso, por supuesto, me incluye. Sería un contra sentido defender la democracia y poner en duda la legalidad de las elecciones. Asunto bien diferente es que Petro, como lo ha hecho hasta hoy, no acepte los resultados. Pero ya la Constitución previó esa hipótesis al decir que deben ser las Fuerzas Militares las que hagan respetar las decisiones democráticas. Así lo consagra nuestra Carta Magna cuando establece que la finalidad primordial de las Fuerzas Militares es la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional.
A Fidel le ofrezco excusas por haberlo puesto en una situación tan incómoda, producto más de la polarización que de mis posiciones, de las cuales, insisto, el único responsable soy yo. Por el contrario, debo manifestar que Fidel Cano es un demócrata respetuoso de los derechos y las libertades ajenas a quien en lo sucesivo espero no ponerlo en situaciones tan incómodas. A los que difieren de mis posiciones quiero que sepan que como demócrata los respeto, aún a los que amenazan.
Con respecto a mis opiniones en las redes sociales, insisto, el único responsable soy yo y en ningún caso representan la postura o la opinión de ninguno de los medios de comunicación para los cuales trabajo: Blu Radio y El Espectador.
A Gonzalo Córdoba, presidente de Caracol, gracias por su tolerancia y respeto.
