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Los espectros de Henrik Ibsen

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Fernando Araújo Vélez
16 de agosto de 2026 - 11:10 a. m.
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De pronto, poco a poco y luego a marchas forzadas, el nombre de Henrik Ibsen comenzó a pronunciarse en secreto. Una de sus primeras obras, “Los espectros”, había sido prohibida por la policía noruega en Christiania a finales de 1887. La trama, en la que una viuda le dedicaba su vida y sus bienes a una especie de fundación en honor de su marido, el capitán Alving, y luego confesaba que se la pasaba borracho, de mujer en mujer y de pleito en pleito, había sido considerada por los censores demasiado real, íntima, y por lo tanto, cruel. La “eclosión moderna” de la que había hablado el filósofo George Brandes cuatro años antes comenzaba a esparcirse por el norte de Europa, por y en las obras de Ibsen y de Strindberg y los libros de Friedrich Nietzsche.

“Los espectros” fueron representados casi que a puerta cerrada, en sótanos de subsuelos y salas con las paredes llenas de moho durante varios meses. El escándalo aumentó, igual que la curiosidad y el prestigio de aquel poeta, creador, escritor de obras teatro y de ensayos de casi 60 años, nacido en marzo de 1828 en Stockmanngarden y descendiente de la aristocracia naviera de Skien. “Mis padres eran miembros, por ambos lados, de las familias más respetadas de Skien”, escribiría tiempo después, y agregaría que él, sus ancestros, habían tenido desde el siglo XVI profundas relaciones con “prácticamente todas las familias patricias que entonces dominaban el lugar y sus alrededores”.

En 1889, por fin, “Los espectros” se volvió a presentar en los teatros más relevantes de la entonces Christiania, capital de Noruega, al tiempo con “El pato salvaje” y “Casa de muñecas”, dos de las obras más polémicas e íntimas de Ibsen. En Berlín, según el crítico alemán Franz Servaes, “Algunas personas, como si se sintieran destrozadas por dentro, no recuperaron la calma durante días. Vagaban por la ciudad y por el Tiergarten”. Aquellos eran y fueron los tiempos en los que se rompía todo a pedazos, como los describió el filósofo Hugo von Hofmannsthal. Ibsen se había empezado a romper desde la adolescencia, antes de viajar por Roma y Berlín, y de sus retazos surgieron sus textos. No tenía de dónde agarrarse y la vida era una nada a la que tampoco podía aferrarse.

En palabras de Rainer Maria Rilke, el mundo dramático de Ibsen era una permanente búsqueda de “correlatos visibles de lo visto interiormente”. Que era alcohólico, dijeron. Que jamás encontró un lugar en el que se sintiera seguro, comentaron. Ibsen profundizó en el tema de la libertad real del ser humano y en la ironía de sus enfrentamientos con las instituciones, que a la vez eran necesarias. Habló del papel de la mujer y de las mujeres de papel, de la ciencia y lo improbable, de la industria y el ruido el trabajo, de las comunicaciones, de la falsedad, y englobó todo aquello y más en aparentes realidades que siempre terminaban por escapársele de las manos.

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.fernando.araujo.velez@gmail.com
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Daniel Rocha(1bh6p)Hace 13 minutos
El tiempos del oscurantismo que nos ronda , una lectura al “Enemigo del pueblo “ sobre el rol de la ética,la moral y la responsabilidad de los medios de comunicación frente a la verdad.La verdad , tema central ,en toda la obra de Ibsen
Alvaro Tobo(38833)Hace 15 minutos
Cada columna es una auténtica cátedra sobre la literatura universal. Gracias
Gines de Pasamonte(86371)Hace 38 minutos
”Todo lo que he buscado en mí mismo, todo ha salido de mi corazón”, expresaba este cíclope de las letras nórdicas, figura señera que brilló con luz propia en el teatro moderno. Confieso que solo he leído de él dos obras: “Pier Gynt “, obra que inspiró a otro no menos célebre compositor noruego: Edvard Grieg, en su archifamosa Suite del mismo nombre, y, “casa de muñecas”. Interesante semblanza, Fernando. Shakespeare seguido de Ibsen, colosos del teatro de todos los tiempos sin lugar a dudas.
  • Gines de Pasamonte(86371)Hace 31 minutos
    A los melómanos, recomiendo muy especialmente la Suite: Peer Gynt del compositor noruego Edvard Grieg, versión de la Filarmónica de Oslo con la soprano Bárbara Hendricks. ¡Espectacular!
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