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Naturalmente humanos

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Fernando Araújo Vélez
05 de mayo de 2024 - 02:10 a. m.
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Somos naturaleza y también, parte de la naturaleza, aunque a veces queramos convencernos de que las leyes naturales solo existen para las plantas, los animales, los vientos, las estrellas, la tierra, las rocas y los ríos y los océanos. Somos naturaleza, ni más ni menos que eso. En muchas ocasiones, naturaleza muerta, y en otras, en muchísimas otras, demasiadas, naturaleza sangre, como cantaba Fito Páez. Nacemos, crecemos y morimos. Vivimos en un tiempo, y como naturaleza, tenemos un tiempo para todo, pese a que muy a menudo se nos olvida y forzamos inútilmente nuestro tiempo, nuestro ‘tempo’, para crecer más rápido, para vivir más de prisa, para tener más de lo que requerimos.

Somos naturaleza. Pensamos y hacemos porque fuimos evolucionando naturalmente, en parte para defendernos de otras naturalezas, en parte para tratar de comprender y captar la belleza de lo natural, y en una parte más, para intentar crearla de nuevo con palabras, con líneas y colores, con sonidos y silencios. Somos naturalmente sensibles, o sensibles por naturaleza, como cada quien prefiera decirlo y comprenderlo, aunque hayamos pretendido potenciar esa sensibilidad a fuerza de comerciales, de promociones, películas y canciones, y muy a pesar de que los políticos de las nuevas modas y sus cómplices sólo piensen en exacerbar nuestros sentidos para obtener votos.

Somos naturaleza. Únicos e irrepetibles. Perfectos como naturaleza, como especie, más allá de que por nuestra perfección, y con ella, nos hayamos destruido en tantas ocasiones y en tantos lugares. Tenemos la naturaleza de ser realistas y tocar la realidad con nuestros sentidos, o abstraerla y volverla un sinfín de ecuaciones, o ser fantásticos y crear fantasías, y así, honrar a aquellos de nuestros antepasados que hace miles de años se inventaron los primeros signos, fueran dibujos o pinturas o simples señas, y con ellos nos abrieron el camino para plasmar lo que ocurría, lo que querían que ocurriera y lo que imaginaban. Lo que soñaban.

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.fernando.araujo.velez@gmail.com
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Heriberto(bzpkq)08 de mayo de 2024 - 04:13 p. m.
Gracias, muy interesante reflexión y recreación.
Camilo(v9l66)05 de mayo de 2024 - 02:05 p. m.
"Somos naturaleza y también, parte de la naturaleza, aunque a veces queramos convencernos de que las leyes naturales solo existen para las plantas, los animales, los vientos, las estrellas, la tierra, las rocas y los ríos y los océanos". Pero también somos un producto de la civilización y de la vida en sociedad. No, No somos perfectos, no somos tan racionales y nos falta elevar mucho la condición humana para conseguir una vida en equilibrio con la naturaleza del único planeta habitado.
Chirri(rv2v4)05 de mayo de 2024 - 07:11 a. m.
Nosotros, los humanos, sin ninguna duda, vivimos de la naturaleza; pero, ajá, el palo no está para hacer cucharones, y allá los que vienen viendo el celular, namá.
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