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Don Pedro contó la historia de su comercial preferido porque la situación que vivía ahora, con sus silencios, miradas de hastío y recuerdos era similar a la de aquella mesa de café, y ahí estaba él, con sus amigos de siempre, con sus viejos partidos de fútbol compartidos y repetidos hasta la saciedad, con sus antiguos reproches aún latentes, como debió ocurrir con la escena del comercial antes de que los tres hombres que lo protagonizaron comenzaran a hablar.
Uno dijo, relataba él, “el fútbol no es lo que era antes”. La cámara tomó a su vecino, que cerró los ojos para largarse luego con un contundente “las mujeres no son como eran antes”. Hubo silencio. Tensión. El tercero entonces habló: “Los carros no son como eran antes”. Los tres asintieron, convencidos, felices de haber encontrado cada uno una gran verdad.
El plano se abrió. Por una ventana, desde lo lejos, surgió un automóvil último modelo, plateado y de dos puertas. Cuando se detuvo, a tres metros de los señores, se bajó una mujer de piernas perfectas que la cámara recorrió milímetro a milímetro. Los señores del bar la miraron, la siguieron, la suspiraron. Entonces el primero dijo: “Pero el fútbol sí no es lo que era antes”. Don Pedro miró a sus amigos y sus amigos se rieron. No vieron, no podían ver a una mujer que se había levantado de una mesa cercana y se les aproximaba con gesto de indignación. “Me parece de muy mal gusto que unos viejos como ustedes se refieran de esa forma a una mujer”, exclamó con acento confuso. Los contertulios la observaron sorprendidos. El más beligerante tomó aliento para responderle, pero la señora continuó con su cantilena. Que una mujer era más que piernas, que los hombres eran todos iguales, que el fútbol era un juego de idiotas, que el honor no tenía nada que ver con los carros...
Don Pedro quiso interrumpirla. Era poco menos que imposible. Por fin, medio exhausta, la señora se calló. Él le explicó que había relatado las escenas de un comercial, que sólo era un comercial. Ella le respondió, ya más calmada, “por eso le digo que ustedes todos son iguales, es que ese comercial es de mi ex marido”.
