Publicidad
20 Dec 2020 - 3:00 a. m.

China: un 2020 memorable

El año 2020 dejará marcas buenas y malas en la memoria de China: una campaña de descrédito liderada por Occidente y un gran triunfo sobre la pobreza interna. El COVID-19 quedará grabado en la historia de la humanidad como un gran desastre cuyos efectos tardarán años en ser descifrados. Y, por esos caprichos del destino, se instalará en los registros como el virus de China, sin que esto constituya prueba alguna, tal como sucedió hace un siglo con la peste española. En este último caso, ya se sabe que su origen estuvo localizado en el puesto militar de Fort Riley en Kansas, Estados Unidos, y ahora se reconoce que posiblemente entró a Europa a través de Francia, llevada por las tropas norteamericanas que participaron en la Primera Guerra Mundial. El por qué a este mal se le llamó “peste española” está relacionado con la mayor libertad de información que había en la península e iba en contravía de la censura que prevalecía en el resto del continente. Así que lo que difundieron los españoles no fue la enfermedad sino la información sobre la misma. Situación bastante similar a la que vivimos en la actualidad.

Pero al lado de este estigma que se trata de imponer a China y que parece producto del renacer de un nuevo y dañino macartismo, otro hecho protuberante del 2020 que habrá de tener influencia en todo el mundo es el triunfo del gobierno chino sobre la pobreza. El 23 de noviembre pasado fueron oficialmente removidos de la lista oficial los últimos nueve condados golpeados por la pobreza extrema, de un total de 832 que existían hace 40 años. El resultado de las cuatro décadas de este esfuerzo por dignificar la vida del pueblo chino ha significado rescatar a más de 850 millones de habitantes de la pobreza extrema. Es un logro que debe animar y llenar de esperanza al mundo.

Por supuesto, las cifras no estarán exentas de controversia y además, como sucede en todas partes, los números también se mueven. Tal como lo hemos visto aquí, las vulnerabilidades están a la vista y el reto será cómo prevenir un retroceso. Lo cual significa la necesidad de por lo menos atender eficientemente la demanda de servicios básicos —nutrición, salud, educación, vivienda, medio ambiente— y la creación de mejores fuentes de trabajo con salarios más equitativos.

Los planes desarrollados por el gobierno chino no son tan distintos a los que se han implementado en varios países, incluida Colombia: construcción de vías, acueductos, hospitales, escuelas, viviendas, líneas de transmisión, más inversiones en los sectores productivos y subsidios a los más necesitados. En casos extremos se ha llegado a la relocalización de pueblos enteros para asentarlos en sitios donde puedan vincularse con mayor facilidad a los procesos productivos. Una mirada comparativa a lo que sucede entre nosotros me lleva a señalar un elemento con el que no contamos. Si bien China no ha sido ajena a la corrupción, a cuya erradicación también dedica grandes esfuerzos, debe destacarse la intervención del pueblo chino para velar por el buen y adecuado uso de los recursos, lo cual ayuda a explicar los resultados tan exitosos. Y en eso estamos lejos.

El nuevo año será el de los reajustes en todos los sentidos y en todos los campos. Lo que hagamos determinará el futuro de las generaciones venideras. Tenemos grandes expectativas y se nos plantean grandes retos y responsabilidades que nos pondrán a prueba. Deseo que Colombia resista y encuentre el paso hacia la construcción de una sociedad con prosperidad inclusiva.

Síguenos en Google Noticias

Temas relacionados

ChinaCoronavirus en China