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A mano alzada

“Open eyes on all”

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Fernando Barbosa
29 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
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Cabalgamos con la cincha floja, sin bridas y sin estribos. Nos hace tambalear el cambio. Las fórmulas, soluciones, teorías que nos daban la mano también están quedando a la deriva. El reto que se nos presenta, lejos de ser una catástrofe, encarna un desafío extraordinario que nos permitirá despejar el horizonte y rediseñar el futuro.

He recordado las dos crisis del petróleo, las de 1973 y 1979, época en la que trabajaba con Sumitomo, una firma japonesa. El primer sacudón no se limitó al alza de los precios de la energía y a lo económico. Todavía permanecían vivos los efectos de los shocks de Nixon. El primero en 1971 cuando Washington puso fin a la convertibilidad del dólar por oro e impuso un aumento en los aranceles. Y el segundo en 1972 cuando tuvo ocurrencia el viaje de Nixon a Beijing que terminó con la normalización de relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China, hecho que desbarajustó la política regional e internacional. Los Estados Unidos que hasta entonces habían sido el pilar sólido de Japón, perdieron credibilidad y Tokio tuvo que adaptarse a las nuevas circunstancias: estaba más solo que acompañado.

La segunda zarandeada, la de 1979, dejó en evidencia que el problema del petróleo sobrepasaba los efectos de los precios, reveló la inseguridad de los suministros energéticos y la propensión a las crisis.Estas realidades obligaron a replantear las estrategias industriales, comerciales y económicas y fue en ese contexto en el que Sumitomo nos solicitó a todos los empleados proponer un eslogan que pudiera convertirse en guía inspiradora. De allí salió el lema de “Open eyes on all”. Eso nos llevó a abandonar muchas de las cosas que estábamos haciendo, a modificar otras y, lo más importante, a abrir nuevos campos. Tuvimos que reeducarnos y modificar las bases: qué significaban las ganancias, qué exige la supervivencia, qué mensajes nos revelaba el tiempo a corto, mediano o largo plazo. Ciertas prioridades se hicieron más fuertes como la de proteger la sociedad y mantener sólida y sana la base laboral. Y las pérdidas también recibieron un nuevo tratamiento: era posible diferirlas en el tiempo.

Los cambios por los que atraviesa no sólo Colombia sino el mundo entero, no nos permiten discutir sobre si nos gustan o no. Son realidades ineludibles. Podríamos quedarnos quietos y esperar a ver qué pasa. Pero resulta más seductor, pienso, refrescar las perspectivas y abrir nuevas rutas.

Al parecer, todo podría reducirse a lo siguiente: determinación. Como la que tuvo Julio César al pronunciar su célebre “alea iacta est” (la suerte está echada). O esta más contundente y profunda del exigente monje zen Shidô Bunan (1603-1676): “Muere mientras vivas,/ ¡muérete completamente!/ Haz entonces/ lo que se te antoje/ y todo estará bien".

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Eduviges(dgv1l)29 de enero de 2026 - 04:52 p. m.
Por fin escribe algo interesante este señor que ni siquiera habla japonés después de 60 años de convivencia con japoneses, según él mismo.
  • Mar(60274)29 de enero de 2026 - 07:01 p. m.
    Ha aprendido la humildad de los japoneses: cuando ellos dicen que hablan o saben algún idioma es porque lo hacen a la perfección, no como en occidente que por saber tres palabritas ya decimos que sabemos hablar ese idioma.
Atenas (06773)29 de enero de 2026 - 04:05 p. m.
De los siempre muy interesantes artículos de este columnista, y de quien salta a la vista q’ es de marcado pragmatismo y por su trayectoria no deja dudas. El tal slogan q’ adoptaron, de “Los ojos abiertos a todo”, q’ más encaja con la imperiosa necesidad de estar alerta a lo q’ se mueva en tiempos tempestuosos equivale a la ídem política de cuando estuve en banca y finanzas, igual unos ases en girar a tiempo, y se le llamó reingeniería. O tener ojo avizor. Atenas.
jaad(mmi7o)29 de enero de 2026 - 03:46 p. m.
Hay aspectos de la vida que no dependen de nosostros, pero en lo que si estamos obligados, es en el de adaptarnos a los constantes cambio y estar buscando de manera continua el ser mejores cada día. Muy buena columna.
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