Alejandra Azuero-Quijano es abogada de la Universidad de los Andes, doctora en derecho de la Universidad de Harvard y en antropología de la Universidad de Chicago. Actualmente es profesora de antropología en Swarthmore College de Filadelfia. Es autora del libro El paro como teoría: historia del presente y estallido en Colombia (Herder, 2023). El 1º de agosto escribió Ocupar la historia en la serie “A la izquierda del poder”, de la revista Society for cultural antropology.
Conceptuó: “Este asunto viene a la mente justo ahora en Colombia, tras hacerse público el audio de una conversación telefónica que sugiere el ingreso de dineros ilegales a la campaña presidencial de Gustavo Petro, sumándose a las acusaciones de corrupción contra el presidente que se han intensificado durante los últimos seis meses. De la mano de Trouillot (antropólogo haitiano, 1995, citado al inicio de la publicación), mi pregunta no es si la evidencia es o no definitiva, por supuesto, no lo sabemos. En su lugar nos preguntamos, ¿qué memorias y qué historias están siendo movilizadas en este momento? ¿Por quiénes? ¿Para quién y para qué? ¿Por qué ahora?”.
El título de esta columna es una interpretación libre del profundo contenido de Ocupar la historia, de Azuero, que asocio con las diversas reacciones de columnistas y políticos de la oposición al gobierno de Petro, que se caracterizan por el desconocimiento sistemático y malintencionado de las realizaciones y de las decisiones acertadas en su primer año de gobierno y, en cambio, pregonan obsesivamente y con malevolencia sus falencias y desaciertos, que los tiene.
Por formación académica y por decisión ética, de la medicina basada en la evidencia hemos aprendido que “el uso concienzudo y juicioso de la mejor evidencia disponible” es una impronta para actuar y valorar los procederes humanos. En el escenario político es la objetividad de reconocer lo bueno y denunciar los errores.
Desde la campaña para 2018, Petro anticipó que, de ganar la Presidencia, reformaría el sistema de salud, en el marco constitucional de la Ley Estatutaria 1751 de 2015. La ley define que el derecho fundamental a la salud está por encima del aseguramiento comercial en manos de intermediarios privados (que lo volvieron negocio), planteamiento que coincide con lo que he documentado en El Tiempo (1994-2012) y en El Espectador (2012-presente) sobre el error fundamental de la Ley 100 de Juan Luis Londoño, gobierno de Gaviria, en 1993. No sufragué por Petro. No obstante, en la columna “La trascendencia histórica de la nueva ministra de Salud” (15-07-22), escribí que el proyecto de reforma “se puede convertir, al final del gobierno del presidente Petro, en el emblema de la gran transformación que los ciudadanos estaban esperando y le consagraría un sitial en el restablecimiento de los derechos fundamentales vulnerados”.
Con los antecedentes de sus predecesores en la escogencia de las ternas para la Fiscalía, la del presidente actual hará historia: Ángela María Buitrago R., Amelia Pérez P. y Amparo Cerón O., a las que Petro ha escogido porque “han arriesgado su vida por defender los derechos de los seres humanos en el peor momento de Colombia”.
Sería insensato desconocer el liderazgo mundial de Petro en los riesgos para la humanidad del calentamiento global, de la deforestación de la selva amazónica y su afán por la preservación de los parques naturales, por la erradicación de la minería ilegal y por la búsqueda de alternativas energéticas limpias que prevengan más contaminación de carbono.
El proceso de cese al fuego con el ELN es una iniciativa audaz, con la participación de la ONU, de varios países, de la Iglesia y de empresarios privados. Implica la protección del campesinado, con entrega de tierras fértiles, que hagan de Colombia “una potencia agroalimentaria” (José Félix Lafaurie).
Desearía que el presidente Petro concrete el “acuerdo nacional”, al que se ha referido en los últimos días en las diversas efemérides patrias y en el acto con el ELN. Implicaría que ajuste el gabinete ministerial y depure el círculo político que les ha hecho tanto daño a él y a su familia.
La columnista Sara Tufano (“La Burla”, 29-07-2023, El Tiempo) menciona el oportunismo con el que políticos tradicionales se acercaron desde la campaña al Pacto Histórico con resultados nefastos para la agenda del cambio. Es el momento de rectificar el rumbo.
Parche: Bogotá requiere a Carlos Fernando Galán como alcalde.