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El embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, reveló a diferentes medios que la llamada del presidente Petro a su homólogo Donald Trump, ocurrida en la tarde del 7 de enero, fue el resultado de una larga gestión de más de cuatro meses, iniciada después de la intervención de Petro en la Asamblea General de la ONU el 23 de septiembre del 2025, cuyo primer efecto fue el retiro de la delegación americana de la sesión, por las acusaciones de Petro contra el presidente Trump. Luego, por fuera del auditorio, en la calle, arengó al ejército americano a rebelarse contra el presidente Trump por el genocidio de Israel contra Gaza. En este ultimo episodio, las cámaras mostraron al embajador García-Peña prudentemente aislado de la tarima en la que intervino Petro.
El embajador narró que, con su equipo, ha tratado de abrir todos los canales posibles para restablecer una relación armoniosa con el gobierno americano. “Me reuní con 32 senadores y 74 representantes a la Cámara, y uno de ellos, quien realmente fue clave, fue el senador Rand Paul, republicano de Kentucky”. Es conocido que el senador Paul ha criticado las decisiones del presidente Trump por los operativos autorizados en el Caribe en la costa venezolana y los 10 ataques a las lanchas. En su reciente reunión con Rand Paul, se sugirió una comunicación directa entre los dos mandatarios. Agregó que Paul le respondió:”¿cómo es posible que Trump habla con todo el mundo y no hable con Petro? Yo voy a ver si logro hablar con Trump, él a veces me pasa, a veces no, pero voy a insistir”.
El senador Paul se comunicó con García-Peña en la mañana del 7 de enero, confirmando que el presidente Trump aceptaba dialogar con Petro y le dio el nombre de una asistente de Trump para acordar la agenda respectiva. García-Peña le planteó el escenario a Petro para las 5:00 de la tarde. De la embajada americana en Bogotá, se desplazó el personal técnico al palacio de Nariño, con una experimentada traductora bilingüe.
Por consiguiente, la llamada fue de Petro a Trump, quien a la hora acordada se encontraba en una entrevista y recibió un manuscrito con el texto: “Colombian President Gustavo Petro is calling for you”. Trump interrumpió la entrevista. Permanecieron en la Oficina Oval el vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, que acompañan al presidente Trump en la definición de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Fue una conversación de casi una hora.
García-Peña reivindica que los embajadores deben acreditar su preparación y sindéresis para representar a los países que los designan. Hijo de diplomático, obtuvo licenciatura en Ciencias Políticas e Historia de Belmont College de North Carolina y fue profesor de la Universidad Nacional. Petro lo designó para el cargo el 21 de mayo de 2024, siendo uno de sus más acertados nombramientos.
La llamada confirmó que la comunicación directa entre los mandatarios hubiera evitado el enfrentamiento, las acciones y las amenazas de los últimos meses. Petro presentó las cifras oficiales sobre la incautación de 2.800 toneladas de cocaína durante su gobierno. Trump indagó de dónde salían esas cifras. Petro respondió que corresponden a las acciones de la policía nacional, del ejército de Colombia, y la cooperación con agencias de los Estados Unidos. Documentó la lucha contra los grupos subversivos de las disidencias de las FARC, del ELN y de otros, que establecen los corredores en los municipios sometidos por dichos grupos para el paso de los narcotraficantes. Mencionó el sacrificio en vidas de las fuerzas militares, de la policía y de civiles, que ha significado esta lucha.
Trump alternó que no había sido informado sobre este desempeño del gobierno colombiano. García-Peña comentó que Trump “quedó muy impresionado con el testimonio de Petro por las batallas que ha llevado en la lucha contra el narcotráfico”. Anotó en su cuenta de Truth: “ha sido un honor conversar con el presidente Petro, agradecí su llamada y su tono y espero reunirme con él próximamente”. De hecho, Trump notificó que la reunión con Petro será en la primera semana de febrero, en la Casa Blanca, y será coordinada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller colombiana, Rosa Villavicencio.
El giro de Trump respecto de Petro demuestra su disposición a corregir su juicio infundado por las desinformaciones que se pudieron originar en fuerzas políticas contrarias a Petro. Este, a su vez, debería intentar enmendar su precipitación en el menosprecio del presidente republicano, desde la campaña presidencial estadounidense, que culminó con el triunfo de Donald Trump. Por otra parte, su desafortunada intromisión en la arenga de la calle, durante la reciente Asamblea General de la ONU, amerita una rectificación satisfactoria, que allane definitivamente la relación binacional.
Petro mencionó que podría colaborar con el gobierno Trump en las etapas actuales previstas para Venezuela. Benedetti, ministro del Interior, fue embajador en Venezuela en la época del dictador Maduro y conoce a la vicepresidenta asignada en funciones presidenciales, Delcy Rodríguez. Petro la invitó a Colombia, antes de su ida a la Casa Blanca.
La visita a los Estados Unidos del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, es trascendental para la reunión de Petro con el presidente Trump, en los temas de la lucha contra el narcotráfico, la defensa en la frontera con Venezuela, y las acciones militares y de policía, contra los grupos delincuenciales que han sometido a varias regiones de Colombia.
