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Los riesgos de los implantes dentales

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Fernando Galindo G.
28 de febrero de 2026 - 04:57 a. m.
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Per-Ingvar Brånemark, médico ortopedista, investigó en 1952, en la Universidad de Gotemburgo, la microcirculación para injertos óseos autólogos. El aditamento óptico de titanio para la observación del flujo sanguíneo se instaló en una de las extremidades de los animales experimentales. Al final del estudio, no solo comprobó los factores condicionantes de la circulación sanguínea en el tejido óseo, sino que, para su sorpresa, el titanio que contenía el objetivo óptico se había adherido inseparablemente al hueso que presentó una vitalidad organizada alrededor del metal: descubrió el fenómeno de la oseointegración, base científica que dio origen a los implantes dentales.

Inició el desarrollo de un prototipo de implante, con el patrocinio de Nobelpharma A.B., empresa sueca que años más tarde derivó en la subsidiaria Nobel Biocare la fabricación de los implantes y de los componentes protésicos de los mismos. El primer paciente tratado por Brånemark fue el sueco Gösta Larsson, a quien le instaló cuatro implantes en el maxilar inferior en 1965. A partir de ese año, se proyectó el estudio clínico más riguroso y documentado en la historia de la odontología, como fue el seguimiento longitudinal por 24 años de 700 pacientes, que recibieron 4.636 implantes.

Los implantes son una alternativa terapéutica para atender a la población afectada por la pérdida de los órganos dentarios. El último estudio Nacional de Salud Bucal, ENSAB IV, realizado en 2014, encuestó y valoró clínicamente a más de 20 mil personas en 32 municipios de las diversas regiones geográficas de Colombia. Registró que el 70,47 % de la población presentaba pérdida parcial de dientes y 5,12 %, pérdida total de la dentición.

Se estima que, en el mundo, 34 millones de personas reciben implantes dentales cada año. Business Research Insights, en reporte del 9 de febrero, calculó que el mercado mundial de implantes dentales aumente en 2026 a 4,64 mil millones de dólares, en camino de alcanzar los 6,86 mil millones en 2035, creciendo a una tasa compuesta anual del 4,4 % entre 2026 y 2035.

Este mercado emerge como uno de los riesgos para los implantes dentales, porque siendo un procedimiento médico-quirúrgico de alta complejidad, la competencia de los fabricantes para participar de las utilidades de tan formidable mercado los induzca a promocionar sus productos en empresas y profesionales, sin la adecuada formación y entrenamiento para la atención ética y responsable que requieren los pacientes. A lugar la sentencia del célebre cardiólogo Henry Marsh (2014): “ante todo, no hagas daño”.

Brånemark inicialmente propició que el procedimiento se practicara en el ámbito hospitalario por profesionales idóneos en las áreas quirúrgicas y protésicas. No obstante, esta modalidad encarecía el tratamiento por los altos costos hospitalarios.

Quienes participaron de la formación inicial en la Clínica Brånemark de Gotemburgo, ya por fuera de Europa, acondicionaron en sus prácticas y en las clínicas universitarias de las escuelas de odontología los espacios y las técnicas para preservar el protocolo de asepsia y antisepsia, desde 1990.

En las últimas décadas se ha venido observando la pérdida de implantes dentales en la población general, contingencia que se ha agrupado en las categorías de mucositis y perimplantitis, con prevalencias significativas para la salud pública.

El 5 de noviembre de 2024, el doctor José Nart, presidente de la Sociedad Española de Periodoncia, SEPA, entrevistado por El País de España, sección de salud, informó que cerca del 24 % de los implantes dentales colocados en España están a riesgo de perderse, a causa de la periimplantitis, infección causada por bacterias que anidan en los tejidos que rodean al dispositivo y producen inflamación y pérdida de hueso.

La consultora Keystone contabiliza que en España se colocan cerca de dos millones de implantes por año, y que entre 2020 y 2024 se vendieron 9 millones de unidades. Estimó que cerca de 15 millones de ciudadanos españoles han sido pacientes de esta tecnología. La Fundación SEPA estima que más de 3 millones de personas están a riesgo de perder implantes por la enfermedad descrita. Prevalencias similares y aún más altas, se registran en otros países con adecuados sistemas de medición epidemiológica.

Para explicar el evento, se ha recuperado el concepto “de cuerpo extraño”, para los implantes dentales y ortopédicos. La referencia está contenida en dos publicaciones del doctor Donath K. “The histophatology of different foreign-body reactions in oral soft tissue and bone tissue”. (Arch A Pathol Anat Hispathol, 1992, 420: 131-7) y “Pathogenesis of bony pocket formation around dental implants”. (Dent Assoc S. Afr. 1992; 47: 204-8).

El doctor Donath perteneció al Departamento de Patología Oral de la Universidad de Hamburgo y recibió el título de doctor en medicina, Honoris Causa, de la Universidad de Gotemburgo en 1994. Definió que cuerpos extraños pueden ser endógenos o exógenos y producen inflación crónica. La reacción provee un mecanismo para la eliminación del cuerpo extraño y el patrón de reacción depende de la clase de tejido involucrado. Por consiguiente, el concepto de oseointegración como un simple proceso de reparación ósea no es válido. Propuso que la oseointegración es una reacción a cuerpo extraño, donde hueso interfacial es formado como reacción de defensa para proteger el implante de los tejidos.

Posteriormente, en 2000, el dr. Arron JR, del Laboratorio de Inmunología Howard Hughes Institute, de la Universidad Rockefeller en Nueva York, y el dr. Takayangi, con publicación en la revista Nature, “Bone versus immune system” (2000, 408, 600-605), describieron interacciones regulatorias complejas entre las células remodeladoras óseas y las células del sistema inmune. Sugirieron que para los implantes de oseointegración se use el término de osteoinmunología, que describe la interfase entre estas disciplinas. Si no hay entendimiento de este suceso, será difícil prevenir o tratar muchas enfermedades que afectan la pérdida ósea y el sistema inmune.

El dr. Tomas Albrektsson, profesor emérito del Departamento de Biomateriales de la Universidad de Gotemburgo y colaborador del doctor Brånemark en el desarrollo de la técnica de los implantes dentales, recogió estos últimos conceptos en las publicaciones “Osteoimmune regulation underlies oral implant osseointegration and its perturbation” (Front Immulol, 2022; 13: 1056914) e “Implications of considering peri-implant bone loss a disease, a narrative review.” (Clin Implant Dent Relat Res. 2022; 24:532–543).

La descripción epidemiológica de la perimplantitis, con el riesgo de la pérdida de implantes para los pacientes a quienes se les ha brindado el tratamiento respectivo con esta tecnología, amerita un compromiso decidido de las universidades, de los hospitales y de las sociedades científicas, para informar a los profesionales y a los estudiantes, sobre los conceptos contenidos en esta narrativa y prevenir, hasta donde sea posible, los riesgos multifactoriales de la enfermedad, descritos en la literatura científica.

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