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Para seguirle el pulso a la gestión cultural, observé con cuidado la última etapa de la rendición de cuentas de los ministros, tras tres años de gestión.
Con excepción de las ministras de Cultura y de Educación, que fueron precisas y sucintas, y que se apoyaron en cuadros o videos claros, la actuación de los otros ministros, en esa última sesión, dejó todo que desear: acaso ni se prepararon y no saben cómo comunicarse. El espectáculo fue de lo pésimo, como en el caso de Agricultura, a lo muy anodino, como ocurrió con Planeación, pero hubo de todo: la socarronería liviana del ministro de Diálogo Social, la densidad sin asideros del ministro de Salud, el embolate del de Vivienda, y muchos otros matices cuya enumeración sería cosa de no acabar. ¡Un poco de seriedad, señores! O los asesores de comunicación de que disponen son pésimos o Uds. no les paran bolas y quizás eso explica por qué el Gobierno a menudo no consigue hacerse oír.
Parte de la responsabilidad es de los que dirigieron la producción de tv: no tienen idea de montar un programa, como lo demostró el que hubiesen parcelado la pantalla en un par de cuadritos, uno con la cara del ministro de turno y el otro con los apoyos o los videos correspondientes, cuando los hubo y que ni se veían. Completaba la imagen un gran espacio gris y unos créditos horrorosos. ¿Acaso les pidieron a los presentadores gráficas, material visual o les indicaron cómo enfocar el asunto? Debieron tener en cuenta que el tema, que no era de poca monta, le interesaba a todo un país y no se podía tratar como una exposición de andar por casa.
Por fortuna, las carteras citadas al principio cumplieron con la expectativa. En particular Cultura, que le atañe a esta columna, hizo un inventario claro de las realizaciones: tres leyes definitivas, una complementaria para la producción de cine, la importantísima del espectáculo y la del patrimonio sumergido; infraestructura, 22 trabajos serios de rescate patrimonial; proyectos muy pertinentes para impulsar la lectura; avances en el tema de la música, incluso sacar adelante una orquesta sinfónica que, cuando se inició el gobierno, andaba bastante maltrecha; el impulso a un Conpes para los museos que, si cristaliza, redimirá más de un elefante blanco. También va por buen camino la restauración del Colón y su conversión en centro de producción. En otras palabras, de seguir así, la ministra será la estrella de la presente administración y, tal vez, de la historia de la cartera. ¡Felicitaciones! Y a los demás ministros, salvo educación, que para la rendición final cultiven con mayor enjundia el arte de decir.
*Fernando Toledo
