El primero de los dichosos tres días sin IVA dio para todo. Ríos de gente en centros comerciales y almacenes. Duras críticas al Gobierno. La respuesta del presidente a esas críticas, oblicua y pandita, pidiendo que no le hagan “debates anacrónicos”. Y una masiva, generalizada reprobación a la chusma: a las “hordas”. Esa es la expresión horrorizada de Duque, quien calla cuando le hablan de cosas realmente terribles, pero muere de angustia al ver esa masa desconsiderada de gente aprovechando el recreo que él mismo les concedió. Por una vez en la vida, empero, Duque no está sólo: desde todos los lugares del espectro político e...
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