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El 2023 comenzó con numerosos signos de alarma para la democracia, especial, pero no únicamente, en América Latina. En Brasil, los bolsonaristas vandalizaron varios edificios gubernamentales, imitando la técnica de la asonada creada por Trump en Estados Unidos para bloquear la alternancia pacífica en el poder. En el Perú, la cosa es más confusa. El último episodio de la interminable crisis política del hermano país –después de Fujimori son poquísimos los presidentes peruanos que han terminado su mandato– se desarrolló a grandes rasgos de la siguiente manera: Castillo, que no había hecho un buen gobierno, intentó una suerte de...

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