Publicidad

Doble contabilidad

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Francisco Gutiérrez Sanín
24 de septiembre de 2021 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El doble discurso de Duque y su gobierno frente a varios temas —comenzando por el Acuerdo de Paz— se ha vuelto tan transparente que solamente haciendo un esfuerzo extraordinario es posible creer en él.

El presidente afirma frente a los auditorios internacionales su voluntad de implementar el “frágil” Acuerdo de Paz con los “terroristas” de las Farc. Esto es lo que dice el policía “bueno”. Dentro del país y para los auditorios nacionales, él y sus fichas encarnan con gusto el papel de policía malo. El que se pone el uniforme después de que han matado un montón de civiles. Por ejemplo, a raíz del enésimo atentado de las disidencias, o del Eln, o de otro —porque este Gobierno, que tanto ha tratado de hacer trizas nuestra paz, no ha tenido la mínima capacidad de contener el desbocamiento de toda clase de factores de violencia—, el ministro de Defensa, Molano, afirmó que el Acuerdo nos había dejado tres Farc, a cambio de la fuerza original: la Segunda Marquetalia, la de Gentil Duarte y la que está en el Congreso. Es decir, metía en un mismo saco a las gentes que contra viento y marea se han atenido a lo firmado y a los que volvieron al monte. A los primeros, no sobra recordarle a la lectora, los están matando. Pero se sabe que para Molano era físicamente imposible ahorrarse este irresponsable e ínfimo gesto estigmatizador.

El doble discurso de Duque y los suyos puede deberse a toda clase de razones. Creo que la principal es que están realmente enfrentando dificultades serias. Por una parte, en general pero especialmente después de la derrota de Trump, la abrumadora mayoría de actores internacionales quisieran que la paz colombiana funcionara. No verían con buenos ojos la ruptura abierta del proceso por la que suspira cierto sector del Centro Democrático. Por la otra, ese sector no es deleznable, tiene poder significativo y hay que tirarle de cuando en cuando un buen pedazo de carne. Más aún, algunas de sus demandas —que se contradicen abiertamente tanto con la letra como con el espíritu del Acuerdo— unen a todo el partido.

No puedo omitir que esta descarada doble contabilidad se adorna con toda clase de mentiras. Duque dice que la policía colombiana opera con los derechos humanos en la mano. ¿De veras? El problema aquí no es, claro, el carácter de los policías. Hay uniformados excelentes, íntegros, cuidadosos. Mucha gente que se juega el pellejo por la seguridad de los ciudadanos. Esto, por supuesto, incluye a oficiales. El problema radica en el sistema de incentivos, que es una responsabilidad del liderazgo político. En un país en el que los liderazgos se han alineado más con los victimarios que con las víctimas —algo sobre lo que creo hay evidencia aplastante—, parecería muy difícil encontrar a alguien que haya ofrecido más protección a los perpetradores estatales que Duque. Podría haber una excepción. Quizás dos. Pero no más. Recientemente, Duque lanzó a la policía contra la población, con un abultado resultado de muertes, como se encargaron de recordárselo los libreros de Madrid. Les sacaron los ojos a un montón de jóvenes. También hubo desaparecidos. Hasta donde sé, no todos los que repentinamente se evaporaron retornaron vivos a sus casas. Al día de hoy, la impunidad frente a estos hechos es rampante.

Algo análogo puede decirse de las tres Farc de Molano. La proliferación de grupos armados no se puede desligar de los severos incumplimientos del Acuerdo por parte de un partido que prometió hacerlo trizas y que construye su capital político desde el ataque permanente a sus contenidos más fundamentales.

Todos los interesados en la paz de Colombia tienen que preguntarse si van a querer seguir creyendo este doble discurso, por tanto legitimándolo, o si se decidirán a tomarlo por lo que de manera cada vez más obvia en realidad es.

Conoce más

 

Felipe(94028)25 de septiembre de 2021 - 08:22 a. m.
Al pueblo colombiano no le interesó la paz, en el referéndum sólo votó el 37% del censo y además ganó el no. El 63% restante pudo haberse pronunciado, en un sentido u otro, pero el ínclito pueblo prefirió hacer eso tan colombiano de "comer callao", cuando no tiene ni qué comer.
Alberto(3788)25 de septiembre de 2021 - 01:33 a. m.
Excelente.
Manuel(66071)24 de septiembre de 2021 - 04:14 p. m.
La tapa del cinismo fue la afirmación de la viceramírez ,en las NACIONES UNIDAS, que los tuertos , muertos, y desaparecidos fueron ejecutados por los propios manifestantes DIZQUE PARA DESPRESTIGIAR SU MODELICO GOBIERNO.
Jose(46118)24 de septiembre de 2021 - 04:02 p. m.
Pachito Gutiérrez. Con esta columna y unas pocas de la mismo estilo puede ser un candidato para estar en la Resucitada Revista Cambio de Linea Marxista ,Leninista Ya esta haciendo cola para pagar la suscrición FECODE de primero y Los Elenos estan de Plácemes.
  • Alvaro(66438)24 de septiembre de 2021 - 07:51 p. m.
    Asi es . Es parte de la bodega uribista dedicado a reproducir los mensajes de su líder, el indispensable el que siempre tiene la verdad
  • Alvaro(66438)24 de septiembre de 2021 - 07:50 p. m.
    Josecito siempre reproduciendo el discurso ideologizante de su líder , el mesías presidente eterno infalible segundo libertador de colombia. Al menos hacen cola pero no para la revista semana, y el tiempo que perfuma las cagadas de este gobierno
  • Victor(53370)24 de septiembre de 2021 - 04:33 p. m.
    Joselito con esos comentarios se evidencia que hace parte de las barras bravas del matarife. Le pagan o es puro fanatismos de derecha
Francisco(30227)24 de septiembre de 2021 - 03:05 p. m.
Lo que no dice el columnista: El malhadado "acuerdo de paz", fue rechazado por el pueblo, hasta donde sé gano el no. Dónde está la tan cacareada democracia, cuando se pasan por la faja la voluntad del pueblo?
  • carlos(ounfs)24 de septiembre de 2021 - 05:45 p. m.
    Pachito eres una güeva!!!!! Hablar de esa “consulta o plesbicito” o como quieran llamar es definitivamente pintoresco
  • julio(d243q)24 de septiembre de 2021 - 05:22 p. m.
    Durante 30 días Juan Carlos Vélez, excandidato a la alcaldía de Medellín y gerente de la Campaña por el No en el plebiscito, tomó un avión 35 veces no solo para coordinar una estrategia basada en la indignación sino para lograr que los empresarios lo apoyaran financieramente. En total logró recaudar $1.300 millones de 30 personas naturales y 30 empresas, entre las que se destaca la Organización A
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.