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La metamorfosis

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Francisco Gutiérrez Sanín
04 de septiembre de 2026 - 05:10 a. m.
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Nada como la tragedia venezolana, que se desarrolla ante nuestros ojos, para recordarnos que el mundo cambió de maneras fundamentales, algo que buena parte de nuestros actores, en todos los lugares del espectro político, aún no ha podido asimilar.

Hace no más de un par de años, las cosas con respecto al hermano país parecían absolutamente claras. Para unos, se trataba del gran proyecto transformador latinoamericano. Para otros, que constituían en Colombia la corriente principal, era una dictadura monstruosa e inédita a la que necesitábamos echar por tierra. Iván Duque, de hecho, intentó hacerlo con conciertos de música para planchar en nuestra larga frontera (una de las poquísimas cosas de su gobierno que recuerdo con regocijo). Y, mientras eso sucedía, al menos, afirmaban importantes voceros de opinión de distintas tendencias, tocaba romper relaciones diplomáticas con ella.

Hoy, mientras el dueto Trump-Rubio acaba de firmar con la delfín del “castrochavismo”, Delcy Rodríguez, un acuerdo neocolonial para succionar el petróleo venezolano, el silencio analítico sobre lo que está pasando es abrumador. Podría deleitarme con el sinfín de preguntas sin contestar y de contabilidades por partida doble que ha generado entre nosotros el episodio. ¿Cómo explicar que el gran proyecto terminó como administrador del control neocolonial estadounidense? ¿Por qué la lucha por la democracia y los llamados patéticos a romper con la intolerable dictadura llegaron repentinamente a su fin una vez que ella se volvió aliada de la potencia del norte? ¿Dónde quedaron las exigencias urgentes de ruptura diplomática? Pero la situación es demasiado seria –y demasiado interesante– como para darle mucho tiempo y gusto a la tentación de trollear (uno de los buenos neologismos de nuestro tiempo). Sería fundamental tratar de entender por qué estamos frente a este episodio, inimaginable hasta hace tan poco.

La explicación de los incentivos inmediatos de los actores principales de este drama es relativamente rectilínea. Trump ha abierto múltiples frentes de batalla, su aceptación en los sondeos de opinión ha caído en picada, y los conflictos –armados o comerciales– que inició siguen vivitos y coleando. Salvo uno: el ataque, ilegal y criminal, pero quirúrgico en su ejecución, contra Maduro. Tal éxito promete el acceso a millones de barriles de petróleo y el cumplimiento, por fin, de la promesa de poner en algún momento la política exterior estadounidense al servicio de “los americanos” (las multinacionales, pero también el ciudadano del común, si estamos dispuestos a concederle algo a la economía del goteo). En la nueva lógica, escrita en varios documentos cruciales de política exterior, Estados Unidos prioriza el acceso a las cadenas de suministro de materias primas y la subordinación económica y militar, no la naturaleza del régimen con el que interactúa (a propósito, eso implica que quienes creyeron que el tema de las tierras estaba ya pasado de moda simplemente se equivocaron de época). Trump requiere, por lo tanto, petróleo y estabilidad. Delcy, por su parte, desea mantenerse en el poder, y puede garantizarles a los nuevos amos ambas cosas (lo que plantea toda una cantidad de preguntas adicionales). ¿Y por qué salió del juego María Corina? Podría haber querido ser también dadivosa con los recursos, pero no tenía la menor posibilidad de asegurar lo otro (la proverbial gobernabilidad). Hizo un papelón y se quedó con las manos vacías. Aparte de “la carta americana”, no tenía nada. Claro, si Trump y Rubio en algún momento consideran que Delcy es desechable, las cosas podrían cambiar. Pero no se vislumbra que ese escenario pueda ocurrir pronto.

Ahora bien: entender los incentivos inmediatos es muy insuficiente para capturar bien lo que está pasando. Fíjense en la cantidad de innovaciones políticas y sociales que tendríamos que estar procesando. Un nuevo modelo de gobierno. Aún otra forma de hibridación (“trumpo-chavismo”). Un proyecto neocolonial a gran escala que no desaparecerá automáticamente una vez que Trump se vaya y que, obviamente, también incide sobre nosotros.

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Atenas (06773)Hace 37 minutos
Cuán infame o vil es este Pacho sin fortuna, rastrero opinador de 2 míseros pesos q’ en un periódico serio no aguantaría 3 o 4 entregas Ese tufillo con el cual pretende minimizar el desastre q’ le significó a V/zla el fallido laboratorio social q’ allí quiso improvisar el gorila Chávez da la dimensión de su infamia. Atenas
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