Se van acumulando en el mundo materiales explosivos. Son a la vez síntomas y catalizadores de fenómenos complejos y emponzoñados.
Uno de ellos es el carácter abierta y ferozmente político que ha adoptado la competencia entre los gigantes tecnológicos y de los medios. Se podrá contraargumentar, de manera muy razonable, que los mercados, sobre todo cuando grandes apuestas están en juego, siempre han tenido esa dimensión política. Y también social: eso es lo que quería decir la expresión “demasiado grande para quebrar”, al referirse al salvamento de algún conglomerado durante una crisis financiera. La operación fue criticada como...
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