Sismos y osos

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Francisco Gutiérrez Sanín
27 de julio de 2018 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Sí: el llamado de Álvaro Uribe a indagatoria y su renuncia al Senado constituyen el equivalente de un terremoto para el sistema político colombiano. La pregunta es qué sigue ahora.

Comienzo con dos constataciones. Primero, aunque el delito formal que se discute es encubrimiento, este se relaciona con crímenes gravísimos, y con entornos habituados a delinquir y asesinar y salirse con la suya —y a codearse con el expresidente—. Y segundo, la Corte Suprema de Justicia se apoya en evidencias masivas, que incluyen horas y horas de grabación del imputado. La grotesca versión que circularon éste y su cohorte acerca del involucramiento de los servicios de inteligencia británicos en un complot en contra suya, por supuesto manipulados por el siniestro y ultrapoderoso Santos, no apareció en los 18 puntos que escribió en su defensa formal ante la opinión. Lo único que produjo esta conseja, me imagino, fue una divertida sonrisa de sorpresa en el complejo personaje que está a punto de abandonar la Presidencia. Pero se trataba de un globo de prueba entre varios que se han lanzado desde la entraña de la extrema derecha para saber hasta dónde puede llegar.

El problema es que se trata de una fuerza muy poderosa, pero que ya no tiene la posición dominante de antaño. Aunque Uribe mantiene una enorme popularidad, esta se ha ido deteriorando con el paso de los años; si en su cénit llegó a registrar apoyos de cerca del 80 %, ahora fluctúa entre 40 y 50 %. El teflón resiste, pero se va deteriorando con cada arañazo. El candidato uribista ganó, pero no se puede decir lo mismo de la llamada “coalición del no”. De hecho, la victoria de Duque se obtuvo a costa de involucrar a fuerzas que hicieron parte de la coalición santista hasta el final. No estoy hablando de un fenómeno marginal, sino de fuerzas significativas: el Partido de la U, el Partido Liberal, Cambio Radical, los conservadores. Muchas de estas gentes le pueden caminar a ciertos temas que están en la entraña de la agenda uribista (tratar de diluir la JEP, por ejemplo), pero no a otros (meterse en una aventura de grandes proporciones, con riesgos y costos altos). Creo que amplios sectores de opinión, incluyendo a miles de votantes de Duque, están exactamente en las mismas.

¿Cómo reaccionará el propio Duque frente a esto? El evento lo pone en una situación muy complicada. Creo que congela, así sea por un período prudencial —la política colombiana es como las malas películas de horror: los monstruos siempre vuelven—, la cacareada reforma a la justicia. No tiene presentación, ni interna ni internacionalmente, que se trate de desbancar al juez justo cuando el mentor del presidente está siendo juzgado. También disminuye sustancialmente el peso de la bancada del Centro Democrático, que tiene muy poco que mostrar sin Uribe, y debilita la agitada agenda legislativa que ha prometido Duque.

Ahora bien, es posible que éste haya aprendido del propio Uribe, que les pedía a sus amigos que votaran por él mientras estuvieran libres, pero no se hacía matar por ellos. Es que Duque obtuvo de Uribe el afecto y apoyo del gran oso, pero también su abrazo asfixiante. Parte de este estrujón era el pacto no sé qué tan implícito de beneficiarse de sus apoyos pero al mismo tiempo de dejarse tratar como pupilo, y por lo tanto quedar disminuido frente al verdadero y “eterno” presidente. Y de comprar sus broncas. Pero estas son tan brutales, están tan mezcladas con elementos criminales y explosivos, que podrían implicar que el mismo patrimonio que permitió a Duque elegirse le bloquee su presidencia. De pronto a Duque se le ocurre que, como reza la literatura de autoayuda —con la que están familiarizados varios miembros de su gabinete—, “toda crisis es una oportunidad”. En su caso, de poder gobernar.

Solito.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.