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Un programa destructivo

18 de septiembre de 2026 - 12:59 a. m.

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Uno de los aspectos más alarmantes y más simples –y por eso precisamente más fáciles de omitir– del programa del actual gobierno es su naturaleza esencialmente destructiva. Vamos a desmontar la paz. Vamos a eliminar los estímulos a la cultura. Vamos a terminar con la “ideología de género”, cualquiera que sea el significado de esa expresión. Vamos a enviar a la policía a los campus de las universidades públicas (una propuesta que ya cuenta con la entusiasta colaboración de personas e instituciones empeñadas en crear un pánico moral alrededor de su existencia y trayectoria). Vamos a fumigar y metérnosles al rancho a los campesinos. Vamos a legitimar las ejecuciones extrajudiciales en mar abierto de desdichados NN, con seguridad algunos ciudadanos nuestros, la mayoría probablemente pescadores o pequeños comerciantes.

Vamos a gobernar a la brava. Con entusiasmo. Claro que sí. Toda la historia de Colombia nos dice que así es como se solucionan los problemas. Con la ventaja adicional de que tendremos montones de cadáveres para pasearnos entre ellos.

Las pocas y marginales propuestas que podrían tener un contenido constructivo o son en realidad una exhibición de fuerza o son puro oropel. En esta última categoría está, por ejemplo, la propuesta de un “Plan Marshall” para el Chocó tras el terremoto. La analogía ya se había empleado en las primeras etapas del Plan Colombia, durante el gobierno de Andrés Pastrana, cuando se suponía que constituiría una operación en gran escala para reconstruir un país en paz. Después, la cosa degeneró en tragedia y, finalmente, en farsa. Lo que vemos ahora para el Chocó es, ante todo, una actividad marginal, más centrada en las relaciones públicas, que nada tiene que ver con la idea del Plan Marshall original.

Pues este, un plan de reconstrucción de Europa después de las devastaciones de la Segunda Guerra Mundial, tuvo tres características centrales. Primero, fue absolutamente masivo. Segundo, la inversión estatal tuvo en él un papel directivo (de hecho, si no recuerdo mal, todos los fondos estadounidenses destinados al Plan eran públicos). O, como diría ese notable pensador que adorna con sus luces a nuestro Senado, Enrique Gómez, fue cosa de socialdemócratas. Sólo que, en este caso, esa calificación sí sería razonable. Pues el “orden económico” mundial (según la definición de Gary Gerstle en su magnífico libro) en ese entonces era keynesiano y estatista, lo que también llevaba a los conservadores a adoptar esa perspectiva. Y, tercero, fue un instrumento de la naciente Guerra Fría para defender el capitalismo frente al comunismo a través del crecimiento económico y la inclusión social (algo que ya habían probado los Estados Unidos, por ejemplo, en Japón, mediante una reforma agraria seria y masiva). Además, al entonces secretario de Estado Marshall se le pueden reprochar muchas cosas, pero no la falta de eficiencia y orden.

El contraste con nuestras duras realidades no podría ser mayor. Esta versión del Plan Marshall para el Chocó se acerca mucho al teatro bufo. Parece ser en todo el antónimo del original. Las proporciones son ínfimas, está marcado por un desorden fantástico, se basa en actos de caridad de los “multimillonarios” y, en lugar de avance social y crecimiento sostenido, augura magníficas oportunidades para gentes bien conectadas.

Pero puede que me esté dejando llevar por el pesimismo en esta evaluación. Pronto tendremos oportunidad de saberlo. Pues una de las mejores características del original fue que produjo efectos muy rápidos, con crecimientos económicos en gran escala de buena parte de los países incluidos en él. ¿Observaremos algo parecido, aunque sea lejano, en la copia, es decir, en el Marshall chocoano? De lo contrario, habrá que reconocer que estamos frente a una falsificación. Y los chocoanos podrán decir, parafraseando a Madame Roland al pie del cadalso, “¡Oh, Plan Marshall, cuántas patrañas se cometen en tu nombre!”.

Si lo constructivo que se está proponiendo es como esto, estamos en serios problemas.

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